Una lucha sin tregua contra los vertederos ilegales

Una lucha sin tregua contra los vertederos ilegales

 

Por: Sergio Millaleo.

Actualmente, en la Región Metropolitana hay cerca de 400 hectáreas de terreno que se encuentran repletas de basura. Un estudio realizado por la Intendencia Metropolitana detalló que el 65% de estos basurales se concentran en solo siete comunas: Quilicura, Pudahuel, Lampa, Puente Alto, La Pintana, Buin y San Bernardo. Al mismo tiempo, se estima que existen 2,5 millones de personas afectadas en la región por los riesgos sanitarios que conllevan las toneladas de basura.

Para los habitantes de estas comunas es normal convivir con la presencia de desechos de todo tipo como pañales, fierros oxidados, desperdicios de comida, utensilios domésticos como sillones, camas, colchones, refrigeradores, televisores y botellas. Y no solo eso. A veces también se rodean de residuos peligrosos de origen hospitalario e industrial.

Desde el Seremi de Salud han manifestado que la presencia de escombros en los vertederos ilegales atrae a perros, gatos, ratones y moscas, vectores que acarrean cerca de 40 enfermedades a la población, tanto gastrointestinales (diarrea y tifoidea) como de la piel (furúnculos, sarna), pero también otras más graves y de largo plazo. Generalmente los más afectados son los menores que, aunque no vayan a los terrenos infectados, mantienen un contacto directo con los animales que van a alimentarse a los vertederos ilegales.

Pero no solo hay daño a la salud. Las consecuencias también se dejan sentir en el medio ambiente:

-Contaminación del suelo: El vertimiento de residuos de todo tipo, incluidos residuos peligrosos, tiene acción directa sobre el suelo alterando en forma negativa sus características estructurales y químicas originales, lo que generalmente es ocasionado por el movimiento de contaminantes desde los residuos hacia el suelo.

-Contaminación de aguas superficiales y napas subterráneas: Al no contar con un manejo adecuado de las aguas lluvias ni una protección del suelo, es probable que producto de  la lluvia se infiltren  contaminantes hacia el subsuelo con la consecuente contaminación de napas subterráneas. Otra situación posible es el arrastre de residuos hacia cursos de agua superficial naturales como ríos o esteros o de origen antrópico como acequias o canales de regadío.

-Contaminación del aire: Este tipo de contaminación se encuentra asociada a la generación de olores producto de la descomposición de los residuos, y a emisiones gaseosas y de material particulado provocadas por quemas de residuos, que es una práctica bastante común para disminuir volumen y recuperar metales o que pueden ser producto de incendios de grandes proporciones.

Combate multisectorial

El año 2015 el Congreso aprobó una ley (Ley 20879) que sanciona al que encargue o realice —mediante vehículos motorizados, no motorizados o tracción animal— el transporte, traslado o depósito de basuras, desechos o residuos de cualquier tipo hacia o en la vía pública, sitios eriazos, en vertederos o depósitos clandestinos o ilegales, o en los bienes nacionales de uso público. ¿Pero se cumple realmente una fiscalización de este tipo?

Junto a las medidas sancionatorias, el seremi de Medio Ambiente de la Región Metropolitana, José Miguel Arriaza, explica que un “comité convocado desde la Intendencia Metropolitana tiene como objetivo central la detección, evaluación y erradicación de vertederos ilegales de residuos sólidos (VIRS), es decir, sitios eriazos de más de 1 hectárea, en donde se han eliminado directamente sobre el suelo residuos sólidos de distinta naturaleza”.

Se consideran, entre otras funciones, articular una “Fuerza de Tarea Intersectorial/Municipal/Policial” que fiscalice a los que encarguen o realicen el transporte o depósito de desechos hacia la vía pública o vertederos clandestinos en el contexto de lo que señala la Ley 20879. Al mismo tiempo, el comité realizará esfuerzos para la reconversión de algunos terrenos en donde acontece esta problemática.

Para Arriaza, uno de los problemas que existen actualmente en torno a la fiscalización es que “tanto los residuos sólidos (VIRS) como los microbasurales se concentran en sitios eriazos con múltiples accesos ubicados en la periferia de la capital, riberas de ríos, caleteras de autopistas o bermas de caminos, lugares aledaños al ferrocarril y en la zona alrededor del aeropuerto. Todos estos sectores poseen alto índice de vulnerabilidad, escaso presupuesto y capacidad fiscalizadora, observándose que se requiere un enfoque intersectorial para su erradicación, que incluya la participación de Carabineros, autoridad sanitaria, personal municipal u otros organismos.

Educación

El seremi añade que “es central la educación de la comunidad, toda vez que la cobertura en el ámbito de la recolección de residuos domiciliarios en la RM es del orden del 100%. No obstante, existen personas que botan sus residuos en el espacio público o privado. Otro aspecto relevante es fiscalizar a los generadores de los residuos, observándose que el gran porcentaje de desechos observado en los VIRS corresponderían a residuos de la construcción”.

 

 

 

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