S&P: Bajo crecimiento y déficit fiscal explican rebaja en calificación de Chile

S&P: Bajo crecimiento y déficit fiscal explican rebaja en calificación de Chile

Dolió. Pero de algún modo se esperaba. La rebaja de la calificación de riesgo por parte de S&P Global Ratings sobre nuestro país fue una mala noticia para el gobierno y los distintos actores y agentes económicos.

La entidad rebajó “la calificación soberana de largo plazo en moneda extranjera de la República de Chile a ‘A+’ desde ‘AA-’ y nuestra calificación de largo plazo en moneda local a ‘AA-’ desde ‘AA’. La perspectiva de las calificaciones de largo plazo es estable. Asimismo, bajamos nuestra calificación soberana en moneda extranjera de corto plazo a ‘A-1’ desde ‘A- 1+’ y confirmamos nuestra calificación en moneda local de corto plazo de ‘A-1+’.

Además, bajamos nuestra evaluación de transferencia y convertibilidad (T&C) del soberano a ‘AA’ de AA+’”.

Lo preocupante es el fundamento de estas rebajas. S&P afirmó que es el reflejo del “prolongado débil crecimiento económico que ha afectado los ingresos fiscales del país, ha contribuido a incrementos en el nivel de deuda del gobierno y ha erosionado su perfil macroeconómico. Esto ha resultado en un incremento modesto en la vulnerabilidad de Chile ante shocks externos”.

Agregó que “la combinación de los todavía bajos precios del cobre y el bajo nivel de confianza empresarial local continúa pesando sobre la inversión y el consumo, limitando las perspectivas de crecimiento económico del PIB. Estimamos que la economía chilena crezca solamente 1,6% en 2017, sin cambio respecto del año anterior. Para 2018, esperamos que el crecimiento del PIB sea de un modesto 2% y de 2,4% en 2019.

La combinación de varios años de bajo crecimiento económico –el PIB per cápita creció solamente 1,4% en promedio durante 2013-2016— y de la fuerte presión política para impulsar el gasto en programas sociales, ha contribuido a aumentar el nivel de deuda del gobierno”.

En otro párrafo, destaca que “Chile ha seguido una regla fiscal para sus presupuestos anuales desde 2001, estableciendo un objetivo para el balance estructural subyacente durante el curso del ciclo económico. Esta política ha contribuido a impulsar la previsibilidad de la política fiscal y a anclar la confianza de los inversionistas. Sin embargo, desde 2013, la combinación de un crecimiento económico bajo y las demandas políticas de un mayor gasto gubernamental en políticas sociales ha contribuido a varios años de déficits fiscales persistentes, en contraste con el superávit fiscal de 2,3% del PIB, en promedio, durante el periodo 2003-2012. El déficit fiscal efectivo real del gobierno general se deterioró a 2,7% del PBI en 2016 desde 2,1% en 2015. Esperamos que el déficit fiscal del gobierno general se amplíe a 3,1% del PIB en 2017 y que descienda lentamente en los siguientes años a 2,5% en 2019”.

También comenta que la perspectiva estable de la calificación “refleja nuestra expectativa de una amplia continuidad en la política económica después de las elecciones nacionales programadas para este año. También refleja nuestra expectativa de un descenso gradual en el déficit fiscal del gobierno general de Chile en un contexto de crecimiento económico moderadamente más alto y baja inflación. Al mismo tiempo, esperamos que los déficits moderados en la cuenta corriente estabilizarán el perfil externo del país”.

 

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