¿Qué es la neuroeconomía?

¿Qué es la neuroeconomía?

¿Qué factores influyen en nuestro cerebro al tomar decisiones económicas? ¿Actuamos racionalmente a la hora de comprar? ¿Qué explica la conducta de quienes compran impulsivamente? Estas son algunas de las preguntas que mueven la investigación de René San Martín, investigador del Instituto Milenio de Sistemas Complejos de Ingeniería, y Director del Centro de Neuroeconomía de la Universidad Diego Portales.

El estudio de la economía ha sido tradicionalmente pragmático, y se ha centrado en que los consumidores siempre buscan optimizar sus beneficios. Las ventajas de estos innovadores estudios de neuroeconomía es que se crean modelos basados en cómo las personas actúan realmente, a veces de forma irracional, y movidos por distintos tipos de incentivos externos e internos.

La neuroeconomía es una ciencia nueva que busca medir de una manera objetiva y física ciertos cambios en el cerebro que están asociados a los mecanismos detrás de la toma de decisiones. “Nuestro cerebro opera como una máquina de procesamiento de información que puede ser descrita muy fielmente como un computador, como una máquina solucionadora de problemas que tiene una arquitectura conexionista, es decir, múltiples fuentes simples procesadoras de información, que corresponden a las neuronas. Los circuitos neuronales tienen sistemas de prendido y apagado, como unos y ceros. Entonces uno puede tomar el cerebro, evaluar cuáles son los grados de activación, los tipos de conectividad entre regiones, y en virtud de eso construir, modificar, y corregir ciertos modelos formales de la toma de decisiones”, explica el investigador.

Herramienta de ayuda

Interesado particularmente en el proceso de la compra impulsiva, en el que el consumidor siente la urgencia de comprar algo que no necesita verdaderamente, el Dr. San Martín Martín usa la electrofisiología cognitiva, principalmente, el uso del electroencefalograma con distintas técnicas de análisis de datos y data mining para medir cuáles son los cambios y las configuraciones cerebrales asociadas a esta conducta. Cuando un artículo atrae a un consumidor, en su cerebro de activan cierto tipo de neuronas. Si se observa su actividad, se puede predecir las conductas económicas de las personas, suponer qué van a adquirir y cuánto valor le dan.

¿Es posible usar este conocimiento innovador para ayudar a las personas con conductas de compra impulsiva? Para el investigador, las estrategias de educación financiera tienen poco impacto en el campo conductual de las personas. Ellas pueden saber qué es la tasa de interés, pero no necesariamente deciden por aquella tasa que esté más baja. Y eso tiene que ver mucho más con capacidades cerebrales instaladas, que con información abstracta que esté en el ambiente. “A través de nuestro proyecto buscamos generar cambios en el cerebro directamente a través de entrenamiento cerebral y la neurotecnología, para fortalecer los circuitos asociados al autocontrol”, señala.

De acuerdo al investigador hay varias salidas. “Uno podría crear una aplicación de entrenamiento cerebral, que sea portátil. Otra opción a nivel de política pública es que como sociedad decidiéramos entrenar desde la infancia el autocontrol a través de programas de entrenamiento basados en juegos computacionales. Esperamos que después de estos entrenamientos vamos a ver dos cambios: que las personas toman decisiones que a largo plazo son mejores para ellas mismas, se endeudan menos, tienden a reportar menor nivel de ansiedad cuando está en situación de compra, y al mismo tiempo, debiéramos ver cambios en ciertos marcadores neurales del autocontrol”, explica.

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