Peligros de la contaminación intradomiciliaria

Peligros de la contaminación intradomiciliaria

Por Felipe Ainzúa L.- La decisión de comprar aparatos de calefacción para el hogar no debería basarse exclusivamente en el precio. Lo barato puede costar muy caro para la salud de las personas. Investigadores del DICTUC ya habían alertado en 2011 –con datos al 2010- sobre los riesgos de la contaminación intradomiciliaria por emisiones de estufas y artefactos a combustión de llama abierta y sin ducto de evacuación de gases al exterior.

En esas pruebas de laboratorio, las estufas tradicionales a parafina presentaron las mayores emisiones de monóxido de carbono y material particulado fino (MP 2,5). Además, fueron las que más generaron emisiones de dióxido de azufre (SO2), independientemente de su tecnología. En tanto, las estufas modernas a parafina evidenciaron las mayores emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx). Por otro lado, el gas licuado y el natural también generaron algunos niveles de estos contaminantes, aunque en una menor proporción. Para otros sistemas o artefactos como calefacción central, eléctricos y estufas fijas con ducto de evacuación de gases al exterior, se consideró nula la generación de emisiones.

En entrevista con Sustempo.com, el gerente de la unidad de Energía Sustentable del DICTUC, Fabián Hormazábal, precisó que aquella fue la “foto” de ese momento. A cinco años de estos análisis, aclara que los resultados podrían variar debido a dos factores fundamentales: la evolución de las tecnologías y al menor contenido de azufre que hoy tienen las parafinas. Por eso, afirma, es necesario realizar nuevas investigaciones que permitan actualizar dicha información.

Un dato que permite dimensionar el mercado de las estufas es que entre 2010 y 2014 se certificaron ante la SEC cerca de 5,5 millones de calefactores domésticos. “De ellos, el mayor crecimiento lo han tenido las estufas eléctricas, pero en el sur de Chile siguen predominando las estufas a leña, mientras que hacia el centro las más utilizadas siguen siendo las a gas licuado y a parafina”, explica.

Una de las medidas que podría ayudar a disminuir este problema en Chile, en opinión del investigador, es contar con un “sistema de etiquetado de estufas” que entregue información clara hacia los consumidores, de modo que ellos tengan la posibilidad de elegir las menos contaminantes y eficientes.

¿Cuáles son los principales riesgos de la contaminación intradomiciliaria para la salud de las personas?

Entre los productos de combustión generados por las estufas a gas o parafina, están el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno y de azufre, el material particulado y el vapor de agua.

Entre ellos, el más importante es el monóxido de carbono debido a que en altas concentraciones su efecto es mortal en pocas horas.

Los óxidos de azufre o de nitrógeno, en general son gases irritantes que predisponen al ser humano a enfermedades respiratorias en el corto y mediano plazo.

El material particulado tiene un efecto acumulativo y que es más dañino en la medida que las partículas sean de menor tamaño, ya que de ser muy pequeñas, éstas pueden llegar hasta los alvéolos pulmonares y pasar a la sangre, produciendo enfermedades crónicas.

Por su parte, el vapor de agua no tiene un efecto directo, pero sí fomenta el crecimiento de microorganismos dentro de las viviendas.

¿Cuál es el principal obstáculo para solucionar el problema?

En general, en países desarrollados no se utilizan masivamente artefactos de calefacción que descarguen sus productos dentro de las viviendas, con lo cual no tienen el problema de la contaminación intradomiciliaria. Y en países subdesarrollados la población tiene acceso solo a combustibles muy contaminantes pero de muy bajo precio, por lo que prohibir su uso sería impensado, ya que de hacerlo ¿con que se calefaccionarían las personas?

Nuestro país es una mezcla de ambas cosas. Hoy tenemos disponible electricidad, leña, parafina, gas licuado y gas natural como energéticos y estufas de diversos tipos y modelos, incluso sistemas de calefacción central y aire acondicionado. Sin embargo, existe la problemática de la contaminación intradomiciliaria y que se debe comenzar a abordar.

¿Entonces, qué medidas sugiere?

Prohibir las estufas que más contaminantes producen en el interior de los hogares, sería una medida muy extrema. Por lo tanto, lo recomendable en una primera instancia sería tener un sistema de etiquetado de estufas, de modo que las personas tomen la decisión de compra y uso de estufas de forma informada, así el mercado se encargará de ir dejando fuera aquellas más contaminantes o incluso las menos eficientes.

Luego de un tiempo, la prohibición podría resultar de forma más natural. Sin embargo, para lograr esto aún falta establecer metodologías de medición y normar la información que se debe poner a disposición de los usuarios. Iniciativas concretas en este sentido ya hay, pero falta seguir impulsándolas.

¿Qué entidades podrían avanzar en un sistema de etiquetado de estufas?

En la definición del sistema de etiquetado de estufas, debiera participar un equipo de trabajo con múltiples organismos como la SEC, el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Energía e incluso el SERNAC.

A mi juicio, todos ellos algo tienen que aportar al respecto. Sin embargo, no veo que esto sea realidad antes de 3 años más como mínimo.

Contaminantes y riesgos para la salud

  • El material particulado (PM) es una compleja mezcla de pequeñas partículas sólidas y pequeñas gotas, tales como ácidos, compuestos orgánicos, metales, polvo, entre muchos otros. Los efectos de las partículas sobre la salud de las personas están directamente relacionados con el tamaño que éstas tengan. Partículas con un diámetro superior a 10 micrones se denominan como “no respirables”, ya que no son capaces de entrar al sistema respiratorio. Por su parte, las partículas con un diámetro igual o inferior a 10 micrones se consideran como “respirables”, pudiendo llegar hasta los alvéolos pulmonares y la sangre, si es que su diámetro es inferior a 2,5 micrones (PM fino). Así, mientras menor es el tamaño de las partículas mayor es el daño.
  • El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro, inodoro e insípido, cuyo principal efecto sobre las personas es la disminución de la capacidad de oxigenación a nivel pulmonar y celular. Este gas, en elevadas concentraciones, puede causar vómitos, intoxicaciones e incluso la muerte.
  • El dióxido de azufre (SO2) y los óxidos de nitrógeno (NOx) son gases que irritan las vías respiratorias, reducen la función pulmonar y aumentan la vulnerabilidad de las personas a adquirir enfermedades como resfríos o problemas broncopulmonares. Si bien en altas concentraciones estos gases no causan una muerte rápida como el monóxido de carbono (CO), la exposición por tiempos prolongados puede generar complicaciones respiratorias severas, especialmente si se trata de niños o ancianos. La exposición a elevadas concentraciones de óxidos de nitrógenos (NOx) puede producir accidentes cardiovasculares e infartos agudos al miocardio en adultos.

Peligros de la contaminación intradomiciliaria

 

(*) El indicador OMAD —Observatorio Medio Ambiental Domiciliario— se calcula a partir de las mediciones de laboratorio, considerando las concentraciones medidas en la cámara de pruebas para un nivel de ventilación dado, a partir de lo cual se estima la concentración que se alcanzaría en una habitación de 50m3, con un nivel de ventilación equivalente a 1 cambio por hora.

Para el caso de los gases, se compara la concentración anterior con la recomendada en el Decreto Supremo Nº594/1999, del Ministerio de Salud, que “Aprueba Reglamento sobre Condiciones Sanitarias y Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo”, y se asigna un valor entre 0 y 10 para cada contaminante. Para el caso del PM fino, se compara la concentración con un valor de referencia de 10 ug/m3 y se asigna un valor entre 0 y 10.

Fuente: DICTUC.

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