Nuestra letra nos delata

Nuestra letra nos delata

Los análisis grafológicos son una ayuda a la psicología e incluso son considerados como medio de prueba ante la justicia. Y es que la elección de nuestra firma no es un hecho aislado, forma parte de nuestra historia. “No es lo mismo escribir la firma con nombre y apellido o representarla a través de una rúbrica, una acción que por lo general vemos históricamente en la firma de los hombres, quienes hasta hace unos años debían esconder sus emociones frente a la sociedad”, señala Paula Cerda, perito calígrafo y grafológico y profesora de la Universidad del Pacífico.

Para la experta, el acto de escribir no es un hecho al azar, “sino que es el resultado de la interrelación de todas las áreas corticales del cerebro. Y la escritura es única e irrepetible en cada uno de nosotros, lo que habla de nuestra historia, de lo que somos, de nuestras cualidades, intenciones y sentimientos. Hacer este tipo de análisis puede ayudar a conocernos mejor”.

Pero no solo tiene importancia lo escrito, sino también la ubicación de la firma en la hoja de papel o el uso o no uso de márgenes. “Los márgenes dan cuenta de nuestros niveles de autorregulación, de autocontrol, hablan de las normas, y éstas son impuestas a medida que crecemos, incluso antes de entrar al colegio. Al mismo tiempo que nos enseñaron a controlar esfínteres, a usar la cuchara, se nos condujo a dibujar en una hoja de papel y no sobre las murallas. La enseñanza escolar a través de la escritura nos va modelando, enseñando a vivir en sociedad”, comenta.

Qué dicen las formas y los espacios

Paula Cerda señala que un elemento clave para este análisis es la teoría espacial del psiquiatra suizo, filósofo y fundador de la Sociedad Suiza de Grafología, Max Pulver, quien plantea que lo de arriba se relaciona al idealismo, espiritualidad e intelecto; lo de abajo, a lo biológico, el disfrute, la sexualidad, el trabajo, la materia, vale decir, con la supervivencia de la especie; lo que va a la izquierda, a la madre, al pasado, a lo íntimo; y la derecha, al futuro, el devenir, la socialización, la extroversión, el padre, entre otros.

Del mismo modo, las formas de los símbolos son reflejo de la personalidad. “El psicólogo alemán, Ehrig Wartegg, basándose en la proyectividad simbólica y arquetípica del psicoanálisis, concluyó —tras experimentados estudios— que toda expresión gráfica (letras, formas, dibujos) proyectada en un campo gráfico está compuesta por figuras geométricas simples: la recta, curva, ángulo y punto. Identificó, de cada una de las figuras, un trasfondo que podría ser extrapolado simbólicamente a la conducta, sosteniendo que si un individuo manifiesta espontáneamente predilección especial por alguna de estas formas, estaría proyectando una faceta actitudinal personal”, explica.

Por ejemplo, la especialista dice que un cuerpo de texto con letras que se inclinan a la derecha indica una mirada al futuro, que puede confirmarse al momento de sellar el texto con la ubicación de la firma también en el espacio derecho. Lo mismo pasa con cada palabra y letra, que al analizarlas en detalle muestran microgestos semejantes. Por ejemplo, la cursiva es la que nos muestra la espontaneidad y el uso de la letra script o la imprenta da cuenta de máscaras sociales y de cómo te enfrentas al mundo.

También en el estudio grafológico se analiza el uso de rectas, curvas, ángulos, puntos y círculos, y se sopesan las tendencias en su utilización. Así, por ejemplo, la experta plantea que si hay mayoría de rectas señalan claridad, lo lógico, la capacidad de síntesis, eficiencia y concreción. Al contrario, lo curvo nos muestra cordialidad y adaptación al cambio.

Los ángulos, por su parte, pueden dar cuenta de niveles de impulsividad, de intransigencia, pero también de disciplina, perseverancia y claridad: “Muestran los límites, la intolerancia, el cambio drástico de dirección y firmeza, muy necesarios para la toma de decisiones”, acota.

Los puntos muestran los niveles de seguridad e inseguridad. “Son el detalle y la búsqueda de seguridad y aunque sea una mínima expresión gráfica, demuestran los niveles de atención y aplicación”, precisa.

Finalmente, los círculos son la estructura del ego. “Su uso da cuenta de creatividad, afectividad, emocionalidad y contención. Por eso que dejar círculos abiertos muestra cierta vulnerabilidad, dependiendo de la dirección de su apertura; lo mismo que remarcar el cierre de los mismos en ciertas zonas, nos dirá el grado de protección que damos a ciertos aspectos de la vida, lo que es fundamental a la hora de reforzar a nuestros niños a través de la escritura a un fortalecimiento de su estructura yoica”, concluye.

 

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