“La rebelión del sentido común”, según José Ramón Valente

“La rebelión del sentido común”, según José Ramón Valente

Con un estilo directo y ameno, incluso para quienes no están acostumbrados a leer textos sobre economía, José Ramón Valente se empeña en convencernos de que el libre mercado es la mejor manera de organizar la asignación de los recursos escasos en una economía y que las tradicionales ideas de Adam Smith están más vigentes que nunca.

A lo largo de alrededor de 200 páginas, el libro “La rebelión del sentido común. Por qué la gente sabe más que los economistas y los políticos”, publicado por RIL, respira claramente una visión idealizada sobre las virtudes de la “mano invisible” en la economía.

Sentencia que “la gran ventaja del libre mercado sobre cualquier otra forma de organización económica es que los individuos, persiguiendo su propio interés, promueven el de la sociedad sin habérselo propuesto. Y no solo eso, sino que lo hace de manera más efectiva que si en realidad su objetivo fuese precisamente aumentar el bienestar social.

Tal como señala Smith: No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino que porque cada uno de ellos está guiado por su propio interés. En simple, no es por la bondad del empresario que el consumidor será bien atendido, sino porque al dar un buen servicio, el empresario tendrá más clientes y le irá mejor en su negocio”.

Valente es economista de la Universidad de Chile y MBA de la Universidad de Chicago, director ejecutivo de Econsult y columnista en diversos medios de comunicación. También es autor del libro “La historia de un sueño” sobre los primeros 30 años del sistema de AFP en Chile.

Según el autor, “la crisis financiera es probablemente el fenómeno que ha gatillado el reciente resurgimiento de las viejas ideas socialistas del siglo XX (…) Lo que parece absurdo, es que las propuestas de solución a los problemas generados por la crisis, sean las mismas que fallaron estrepitosamente en el siglo pasado en todos los países donde fueron aplicadas”.

En su texto varias veces opone argumentos a los “intelectuales de izquierda” y no desconoce su abierta admiración a lo que ha sido el devenir de Chile por obra y gracia de la economía de libre mercado. “En los últimos cuarenta años, Chile desarrolló instituciones respetuosas del derecho de propiedad y donde los emprendedores tanto locales como extranjeros enfrentan reglas claras y estables en el tiempo. Adicionalmente, por más de 30 años nuestro país, independientemente de las razonables discrepancias ideológicas, ha tenido gobiernos que no solo han sido financieramente responsables –característica muy escasa en los gobiernos latinoamericanos-, sino que además han entendido las limitaciones de la acción del Estado y promovido espacios necesarios para el emprendimiento privado”.

Agrega que “entre las muchas transformaciones que ha experimentado Chile, quizá la más destacable sea la reducción de la pobreza, que ha disminuido desde niveles superiores al 40% de la población en la década de los 80 a niveles de 7,8%, de la población en el 2013, de acuerdo con datos de la CEPAL”.

Para Valente, “los grandes economistas no han inventado la economía, simplemente la han decodificado y han expresados en términos simples de qué manera los individuos como usted y como yo nos comportamos a la hora de tomar decisiones económicas. Por su parte, la economía de mercado, tan vapuleada en la discusión pública, es un sistema de organización de la sociedad que ha probado una y otra vez, ser mucho más exitoso que cualquiera de las alternativas en las que un pequeño grupo de personas parapetadas en la cúpula del Estado pretende dirigir los destinos de la gente”.

Según el planteamiento del economista de Chicago, “los líderes políticos e intelectuales aprovechan lo que ellos estiman es la ignorancia de la gente, para intentar imponer su particular visión del mundo de las políticas públicas, a costa de reducir los espacios de decisión de las personas”.

En su visión, “las sociedades que se organizan sobre la base del intercambio libre y competitivo entre las personas, generan mejores condiciones de vida para sus ciudadanos, que aquellas organizadas de un modo en que las decisiones económicas son tomadas desde la cúpula del Estado e impuestas por quienes gobiernas a quienes son gobernados”.

El libro de Valente ya va en su segunda edición. Quienes comparten su pensamiento, probablemente lo considerarán como una prueba irrefutable de que están en lo correcto. Los que cuestionan la economía de libre mercado, en cambio, podrán encontrar en esta lectura nuevos elementos para preparar sus descargos. Ciertamente, más allá de la coherencia del texto, siempre podría haber más de una interpretación sobre los mismos hechos o datos. Lo importante es debatir con respeto y altura de miras.

Puedes ver

Los riesgos del hilo curado

Los riesgos del hilo curado

Llegó septiembre y el encumbrar volantines se vuelve un juego preferido por muchos. Niños y ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *