¿Por qué la obesidad seguirá ganando la batalla?

¿Por qué la obesidad seguirá ganando la batalla?

En el mundo se estima que existen más de dos mil millones de adultos con exceso de peso y más de 40 millones de niños menores de 5 años con este problema. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2010 declaró la obesidad como una pandemia, es decir, una enfermedad que no reconoce fronteras en su expansión.

La población, con justa razón, se puede preguntar cómo es posible que hayan pasado tantos años y aún no se encuentre una cura a esta patología. Y la verdad es que hace bastante tiempo que ya se encontró, pero como la obesidad es una enfermedad multicausal, la cura está enfocada en atacar todos estos factores que influyen en el desarrollo y mantención de la enfermedad.

Así lo explicó el nutricionista y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte, Rubén Munizaga, quien sostuvo que muchos estudios científicos de muy buena calidad han recomendado acciones concretas, las que también son propuestas de la OMS. Entre ellas destacan políticas públicas en dirección a:

  • mejoramiento de las leyes de etiquetado de productos, que nuestro país sí adoptó.
  • subsidiar a feriantes y/o agricultores.
  • aumentar los impuestos a productos no saludables, por ejemplo, para que las verduras y frutas no sean más caras que un combo de una cadena de comida rápida.
  • educación en temas de alimentación saludable desde la primera infancia hasta el final de la edad escolar.

Cambio en la sociedad

La implementación de estas políticas públicas, de acuerdo a lo que afirmó el nutricionista, requiere de voluntad política y cada vez que se dice algo así es señal de que prácticamente es imposible lograrlo. Sin embargo, la voluntad va de la mano con un cambio en la forma de entender la obesidad. Se sabe que para el desarrollo de esta enfermedad se combinan responsabilidades individuales y de sociedad, pero es frecuente escuchar incluso desde el personal de salud frases como “usted está así porque quiere” o “la cura para la obesidad es cerrar la boca”, lo que da cuenta de lo poco que entendemos como sociedad respecto de cómo realmente funciona la obesidad.

En ese sentido, el académico sostiene que “no se trata exculpar a nadie porque hay una responsabilidad individual innegable por cambiar los malos hábitos, pero también como sociedad hay que hacer un mea culpa de cómo estamos favoreciendo la obesidad con jornadas laborales tan extensas que no permiten realizar con facilidad otras actividades recreativas, con salarios bajos que merman la posibilidad de adquirir productos saludables, o una planificación urbana que fomenta el sedentarismo. Es más, cuando hay protestas por la construcción de ciclovías dado que reducen la pista vehicular, quiere  decir que aún estamos entendiendo la obesidad como un problema de salud y no como un problema de sociedad”.

 

 

 

 

 

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