La deuda con el emprendimiento femenino en Chile

La deuda con el emprendimiento femenino en Chile

La participación laboral femenina es relativamente baja en toda la Latinoamérica en relación al resto del mundo, situación aún menos alentadora en Chile. Según el estudio “Mujeres en Chile y mercado del trabajo”, publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas en 2015, en 2013 la participación laboral de las mujeres no rurales llegó solo a 54% en la región. En tanto, en 2012 Chile ocupaba el último lugar entre los ocho países analizados, con un 43% de participación laboral femenina, versus 64,4% en Perú.

En la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), nuestro país ocupa el sexto lugar dentro de las naciones con menor participación femenina. En el otro extremo, los Países Bajos lideran el ranking con mayor participación de mujeres en el mercado laboral, alcanzando el 79,9%

Pero, ¿cuál es la importancia de la participación laboral de las chilenas en el mundo del trabajo? “Si más mujeres entraran al mercado laboral, nuestra economía podría crecer más. Hay una suerte de subutilización del talento femenino en el mundo laboral. A nivel personal, la importancia radica en una mejora en la economía familiar y un aumento del empoderamiento de la mujer a nivel general”, comenta la coordinadora de Proyectos del Centro de Competitividad (CDC) de la Escuela de Administración y Gestión de la Universidad del Pacífico, Cecilia Manson.

Las razones de esta baja participación con variados. “Autores que han estudiado a fondo esta problemática, como Rafael Novella de la Unidad de Mercados Laborales y Desarrollo Social del BID, señalan que hay factores culturales y expectativas, preferencias y aspiraciones involucradas, aun cuando no hay información cuantitativa como para demostrar la causalidad. Lo que sí es muy claro es que al parecer los chilenos y chilenas somos relativamente más aprensivos y se espera que la mujer personalmente cuide del hogar y de las personas dependientes (menores, ancianos, enfermos); de lo contrario viene una hecatombe familiar. Para combatir ese sentimiento, que puede derivarse de una necesidad real o no, organismos internacionales recomiendan que el Estado de Chile invierta en disponer de servicios de guarderías”, indica la experta.

Una oportunidad real

Cecilia Manson asegura que hoy existe una oportunidad real para las mujeres que quieran aportar a la economía y el crecimiento del país. “Y es a través del emprendimiento, que permite además llevar adelante su desarrollo personal, sin sentir que abandonan otros quehaceres importantes para la cotidianeidad del hogar. Hablamos de mujeres que hasta ahora habían optado por el hogar, teniendo algún oficio o profesión que las respalden. A través del emprendimiento, ellas pueden compatibilizar hogar y trabajo, ya que el emprendimiento les permite adaptar sus ritmos de trabajo a otras labores que para ella son importantes, como mujer, madre, esposa, como ir a dejar los niños al colegio o cuidarlos si se enferman. A través del emprendimiento, estas mujeres pueden auto emplearse (trabajar por cuenta propia), o bien contratar a otras personas para trabajar junto a ellas; personas que, a su vez, también podrían tener jornadas flexibles o parciales para satisfacer las mismas necesidades emocionales que la emprendedora”, señala la especialista.

El gran aporte que realiza la mujer emprendedora, al formar parte activa del tejido económico local y nacional, es inmenso. “Por medio de su quehacer, con su creatividad y entusiasmo, genera mayor ingreso, mayor riqueza y mayor empleo. De paso, siente aumentar su valoración y, por ende, su autoconfianza, al ver que está creando valor para la sociedad”, agrega.

Por otro lado, Manson destaca que las mujeres tienen un nivel educacional similar al de los hombres, por lo cual tienen los conocimientos y competencias para ejercer una actividad emprendedora. “Hay un talento oculto en muchas mujeres. Quizás por una cuestión de género o porque fuimos criadas bajo esos patrones, las mujeres somos más temerosas, más adversas al riesgo, concepto que siempre va ligado a los negocios. Pero cuando vamos adquiriendo la práctica y obtenemos un feedback positivo, se produce una suerte de círculo virtuoso que nos hace manejar mejor nuestra relación con los riesgos propios de una actividad económica independiente y ahí empezamos a saborear sus beneficios”, afirma.

Apoyo del Estado y la familia

Para emprender, la recomendación es capacitarse en la gestión de negocios y en contabilidad. “Existen programas de capacitación financiados por el Estado, que se imparten a través de organismos como Sence, Sercotec y otros agentes operadores. Hay que aprovechar estas instancias. Y si lo que falta es un capital inicial, el Estado también dispone de programas de apoyo para los emprendedores con ideas creativas e innovadoras. El talento y las buenas ideas siempre encontrarán financiamiento. Solo hay que creer en las ideas y plantearlas con bases sólidas”, dice la experta.

Sin embargo, en el caso de la mujer que desea empezar una actividad emprendedora, es importante el apoyo de su círculo cercano. “También necesita el apoyo de su entorno familiar. La actividad que va a iniciar no es un hobby, no es un pasatiempo, es una labor profesional en la cual esa mujer se compromete con la sociedad toda con su quehacer. Por lo tanto necesita, en primer lugar, el respeto y comprensión de su familia. Esto se manifiesta en compartir las labores domésticas –cosa que también se debe hacer con cualquier mujer que trabaje fuera del hogar– y el cuidado de las personas a su cargo, como niños, ancianos y enfermos”, acota Cecilia Manson.

Otra cosa que debe hacer compartir con otros emprendedores. “Debe acompañarse de otros emprendedores para aprender de las experiencias de otros, generar alianzas para lograr cosas que en solitario no podría, lograr economías de escala en algunos ítems, visibilizar su emprendimiento. La recomendación es actuar en conjunto con otros emprendedores, nunca en solitario, y el desafío aquí es vencer la desconfianza, tan generalizada en los emprendedores chilenos, hombres y mujeres, que piensan que si comparten sus ideas, los demás se las arrebatarán. Y es todo lo contrario, pues las ideas salen fortalecidas cuando son socializadas con personas con diferentes puntos de vistas, experiencias y tipo de formación. La desconfianza es un gran obstáculo que hay que vencer para tener más posibilidades de éxito en el crecimiento de un emprendimiento”, advierte.

 

 

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