La Amazonía es agua para todos

La Amazonía es agua para todos

Cuando piensas en la Amazonía, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza? ¿Sus bosques? ¿Sus culturas milenarias? ¿Su deforestación? Te invito a que pienses en el agua que define la Amazonía. El río Amazonas es una larga lista de superlativos: el río más grande en su área de drenaje, el más profundo, el más ancho, etcétera. Y aunque puede haber debates entre los especialistas si es el más largo o no, ninguno niega su riqueza hídrica.

Las maravillas de sus especies acuáticas son inigualables. Se calcula la presencia de más de 3.000 especies de peces. Además de la piraña que muchos temen, en el Amazonas hay especies pre-históricas como el paiche o pirarucu (Arapaima gigas), uno de los pescados más grandes de agua dulce, que puede alcanzar hasta 4 metros de largo. O el delfín rosado, especie mítica de la Amazonía que actualmente es vulnerable y su protección puede proteger muchas especies menores bajo su cadena alimenticia.

Esta gran despensa natural que es el río Amazonas podría competir con nuestra dependencia en el mar, pero todavía ni la conocemos. Recientemente los científicos han identificado una especie de pez, de la familia de los bagres, que migra más de 3.600 kilómetros, una distancia inesperada, para poner sus huevos. Las áreas inundadas durante las estaciones de lluvias se convierten en una cornucopia de alimentos de los animales de los bosques. A su vez, la fauna acuática dispersa las semillas de las plantas fomentando esta interrelación entre lo terrestre y lo acuático.

Las más de 500 culturas de la Amazonía, por lo general, son culturas del agua. Viven en las riberas de los ríos amazónicos, que son su medio de transporte, espacio de recreación y fuente de alimentos.

Los desafíos para la conservación de esta maravilla global también son gigantes, en la medida que estamos afrontando riesgos ambientales importantes. La tala de sus bosques continúa, lo que afecta su cobertura vegetal y, por ende, su capacidad para almacenar agua. El cambio climático ha demostrado afectar los flujos hídricos en la Amazonía, y probablemente en los Andes. Es así como importantes científicos documentaron cómo el incremento de las temperaturas del océano Atlántico causaron una de las sequías más profundas en el 2005 y 2010, lo que a su vez tiene consecuencias en la variedad de especies de peces, afectando su cantidad y variedad, y a su vez la fuente alimenticia de sus pobladores.

Por lo tanto, si hay algo que debes recordar es que una de cada cinco gotas de agua que drena al mar en el planeta, viene desde esta fuente de agua que es la Amazonía. Por lo tanto, su protección está íntimamente vinculada con tu propia provisión de agua.

 

Por: Marta Echavarría, directora y fundadora de EcoDecisión.

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