Inversiones y desafíos para la minería en Chile

Inversiones y desafíos para la minería en Chile

El director de Estudios y Políticas Públicas de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Jorge Cantallopts, dijo hoy en Perú que la cartera de proyectos mineros que se materializarán en el próximo decenio en Chile suma US$ 77.290 millones y generará un importante cambio en la capacidad productiva del cobre y otros minerales en el país.

En el marco de la 32 Convención Minera Perumin  (Arequipa, Perú), sostuvo que si bien la coyuntura del mercado minero mundial y de la propia industria minera en Chile han postergado la materialización de algunos proyectos, se espera un considerable aumento de la producción de cobre, molibdeno, oro, plata y hierro en el país en el próximo decenio.

Uno de los efectos más importantes -explicó Cantallopts- es el cambio en la estructura productiva de cobre. Explicó que la cartera de inversiones para los próximos 10 años considera 31 proyectos de cobre con una inversión total de US$ 67 mil millones, lo que le permitirá a Chile alcanzar una producción máxima de 7,56 millones de toneladas de cobre en 2026, esto es un 31,6% sobre la producción registrada el año 2014, si todos los proyectos se materializan según sus respectivos cronogramas.

Este aumento de producción muestra un cambio estructural en el tipo de producto final de las operaciones cupríferas. Es así como mientras la capacidad de producción en concentrados se incrementaría en 2,84 millones de toneladas hacia el 2026, un 72,7% respecto al 2014, la de cátodos SxEw disminuiría en 1,03 millones de toneladas, registrando una baja del 55,7% respecto al mismo año. En ese escenario –agregó el ejecutivo- la producción de concentrados llegaría a 6,74 millones de toneladas y la de cátodos a 816, 9 mil toneladas en el próximo decenio.

El director de Estudios explicó que esta declinación de la producción de cátodos SxEw se debería, principalmente, al agotamiento de recursos lixiviables y al cierre de esa línea de operación de algunas faenas de cobre hacia fines del próximo decenio, por ejemplo, Collahuasi, Sagasca, Quebrada Blanca, Mantos Blancos, Michilla, Las Cenizas, Franke, Mantoverde y Carmen de Andacollo. Asimismo, se observa que algunas operaciones de Codelco, tales como Chuquicamata (Hidrosur), Radomiro Tomic y Salvador, reducirán sus producciones debido al agotamiento de recursos lixiviables.

Otros minerales

Respecto a las perspectivas de producción de molibdeno –mineral que se obtiene como subproducto del cobre-, Cantallopts señaló que algunos proyectos de la cartera de inversiones también contemplan la recuperación de molibdeno tales como la Actualización de Esperanza, Spence Growth Project, Quebrada Blanca Fase II, Relincho y algunos proyectos estructurales de Codelco.

Se proyecta que hacia el año 2026 la capacidad máxima de recuperación de molibdeno alcanzaría a 95,6 mil toneladas al año, un 96% de crecimiento con respecto a lo producido el 2014, lo que implica un crecimiento a una tasa anual promedio de 5,3% hacia el 2026.

En cuanto a la producción de oro prevista para los próximos 10 años -que provendría de cinco proyectos que suman una inversión de US$ 5.531 millones-, Cantallopts dijo que llegaría a una capacidad máxima de producción de 80,5 toneladas de oro contenido, esto es un aumento de 57% respecto de las 46 toneladas registradas el 2014.

En el caso de la plata, agregó, los proyectos permitirían aportar unas 1.495 toneladas hacia 2026 a la producción actual, que en 2014 alcanzó las 1.572 toneladas.

En relación a la producción de hierro,  Cantallops dijo que las iniciativas con producción primaria o coproducción de este metal considerados en la Cartera de Inversiones –que corresponden a 6 proyectos por un total de US$ 4.724 millones-,  aportarían 18,8 millones de toneladas de mineral de hierro hacia el 2026, con lo cual la producción máxima del país a dicho año se situaría en torno a las 33,3 millones de toneladas, lo que significa un crecimiento de un 80% con respecto a lo registrado en 2014.

Desafíos

Jorge Cantallopts  explicó que con esta mayor capacidad productiva que alcanzaría Chile hacia el año 2026, la industria enfrentará una serie de desafíos para abastecerse de insumos críticos como el agua, la energía, el ácido sulfúrico y otros como la cal.

En ese sentido, añadió que de materializarse la actual cartera de inversiones se espera que el consumo de energía crezca 80,3% hasta 39,5 Twh hacia el año 2025. Respecto al consumo de agua, sostuvo que las perspectivas son que la demanda de agua fresca crezca 21% hasta 15,8 m3/segundo y la de agua de mar llegue a 8,8 m3/seg esto es cuatro veces más que lo registrado en 2014. ”Se espera consumos de agua fresca relativamente planos o con tendencia a la baja pese al aumento en la cantidad de mineral procesado, producto de uso de agua de mar y en menor medida por aumento de la recirculación de agua”, explicó Cantallopts.

Comentó, además, que el menor consumo de ácido sulfúrico previsto para los próximos cinco años tendría desfavorables impactos en la estructura de importaciones y exportaciones de este insumo en el país, con la consiguiente implicancia negativa en los precios de este producto.

Otro aspecto a tener en consideración  -dijo- es la demanda de cal, producto que se utiliza en el proceso de flotación en la minería del cobre, ya que parte importante de la producción nacional ha sido sustituida por las importaciones desde Argentina y al no existir capacidad instalada para satisfacer la futura demanda nacional de cal, la oferta extranjera será determinante y presionará al alza los precios a partir del 2017.

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