Innovadores programas turísticos se toman Chile

Innovadores programas turísticos se toman Chile

La Ruta del Cuarzo del Valle de Quilimarí, la Ruta Tesoros Vivos de los Arrieros en la Región Metropolitana y Vivir como Chonos en la Región de Aysén fueron las tres ideas premiadas en el concurso Más Valor Turístico de Sernatur. De acuerdo a la subsecretaria de Turismo, Javiera Montes, “uno de sus ejes principales del Plan Nacional de Desarrollo Turístico Sustentable es incorporar innovación y la creatividad. Tenemos el desafío de diversificar experiencias y desarrollar nueva oferta de productos turísticos que nos den mayor competitividad internacional”.

Uno de los productos turísticos ganadores es la Ruta del Cuarzo en el Valle de Quilimarí, una excursión full day que incluye la visita a Quilimarí, Pichidangui, Guangualí y Tilama y que incursiona en el turismo espiritual. Toda una experiencia de bienestar y sanación asociada a la naturaleza del destino y sus recursos naturales. Antonio Aguilera, su representante expresó que “a través del turismo llevamos a la gente hacia el interior, a sus sentimientos, sus emociones; todo esto en medio de un paisaje hermoso como lo es el Valle de Quilimarí con sus 40 km de extensión”.

Otra de las experiencias destacadas fue Tesoros Vivos —producto turístico presentado por Arrieros de Chile a través de la empresa Flecha Extrema—, una ruta que se basa en el trabajo colaborativo con las comunidades locales de Farellones. Se trata de una experiencia asociada al turismo aventura y de naturaleza con un importante cuidado del patrimonio cultural. Víctor Troncoso, propietario de Flecha Extrema, señaló que “es un reconocimiento al rescate del patrimonio cultural tangible de Farellones, que son los arrieros que van quedando. Esto es parte de nuestra identidad y si esto no se rescata ahora se va a perder. Los que nacimos en la Región Metropolitana vimos la cordillera y nos llamó siempre la atención, y esta es una oportunidad de conocer y visitar estos lugares”.

Por otra parte, Pablo Soto ofrece una experiencia fascinante en Aysén: vivir como chonos en la isla de Melinka y en los archipiélagos de la Patagonia, turismo rural y vivencial que permite a los visitantes dormir en rucas construidas de la manera tradicional, con técnicas heredada de estos pueblos a base de canutillo.

Según Soto, su producto marca diferencia “porque el turista de hoy quiere ser protagonista de sus experiencias, ya no quiere ser espectador de la aventura. Rescatamos una tradición, los visitantes conocen la cultura chona, comparten con gente de la comunidad, escuchan sus historias, extraen de la gente sencilla y humilde de la isla toda la sabiduría”.

 

 

 

 

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