Encuentran huellas del puente de los dinosaurios entre Antártica y Patagonia

Encuentran huellas del puente de los dinosaurios entre Antártica y Patagonia

Unos 20 investigadores, entre paleontólogos, biólogos y geólogos de distintas instituciones, integraron la última expedición paleontológica a Cerro Guido-Las Chinas, a más de 340 kilómetros al noroeste de Punta Arenas (provincia de Última Esperanza, Magallanes), encontrando rastros que corroboran la conexión entre Antártica y Patagonia al fin de la Era de los Dinosaurios.

Existen pruebas contundentes de estos nexos. En el año 2014, en el cerro Guido se encontraron improntas de hojas de Nothofagus (género de árboles que hoy viven en Nueva Zelandia, el sur de Australia, Nueva Caledonia y en el cono sur de Sudamérica) que resultaron ser las más antiguas de toda América, con cerca de 68 millones de año. Se estima que el género habría llegado a la Antártica hace unos 80 millones de años y que, a pesar de la proximidad geográfica con Sudamérica, no habría migrado a Patagonia por la imposibilidad de las semillas de Nothofagus de germinar después de pasar por agua de mar. Por lo tanto, los elevados niveles del mar de fines del Cretácico habrían conspirado para que Nothofagus alcanzara continentes a ultramar, como Sudamérica y África, hace 80 millones de años.

Esta última condición habría cambiado tras sucesivos enfriamientos globales que se habrían producido unos 4 millones de años antes del fin de los dinosaurios, en una extinción masiva hace 66 millones de años. Los enfriamientos generaron importantes descensos del nivel del mar, por la acumulación de nieve y hielo en los polos, descensos que hicieron emerger el arco de islas que conectaban Sudamérica y Antártica a fines del Cretácico, generando al menos un puente terrestre.

Cambio de paradigma

El Dr. Marcelo Leppe, jefe del Departamento Científico del Instituto Antártico Chileno (INACH) y coordinador del campamento en el cerro Guido, explica que durante esta campaña -que formó parte de la Expedición Científica Antártica 52 (ECA)- se trabajó con una hipótesis modelada durante años, que considera la existencia de puentes intermitentes entre la Antártica y Patagonia, evidenciados por la presencia o ausencia de especies de animales y plantas.

“El paradigma previo era que las elevadas temperaturas y la ausencia de glaciares en un mundo de 1200 ppm de CO2, o sea, hiperinvernadero, no habría permitido la existencia de estos puentes. Las evidencias encontradas en Patagonia durante 2015 y 2016, así como los recientes hallazgos en isla Nelson, Antártica, confirman lo contrario: que Sudamérica y Antártica estuvieron conectadas al final de la Era de los Dinosaurios”, añade Leppe.

La conexión, según el paleobiólogo del INACH, se habría manifestado mediante un intercambio de flora y fauna, donde se incluyen especies icónicas del bosque chileno actual como la araucaria, roble, ruil, mañío, entre muchas otras. Además, el investigador añade que, de forma insospechada, el área de cerro Guido guarda también evidencias de los habitantes más carismáticos de su tiempo: los dinosaurios.

“Este año –comenta Leppe- se han descubierto afloramientos continuos de huesos de dinosaurios que abarcan varios kilómetros de extensión. Se trataría principalmente de hadrosaurios y titanosaurios.” Desde la geología y micropaleontología (estudio de granos de polen y esporas, así como foraminíferos) ha venido otra importante fuente de información. Las rocas contienen un registro detallado de estos últimos 4 millones de años, de sus cambios en el nivel del mar, de los cambios climáticos que ocurrieron, de la alternancia de ambientes continentales y marinos, y del extenso registro de animales y plantas, que cuentan una historia muy distinta a los libros de hace una década. “Cada vez que avanzamos más, nos vamos dando cuenta de que el fin de la Era de los Dinosaurios en Patagonia y la Antártica se parece más a una postal actual de la Patagonia chilena o argentina”, concluye.

En este proyecto se encuentran vinculados paleontólogos, biólogos y geólogos de distintas instituciones, tales como la Universidad de Chile, Universidad de Concepción, Universidad Austral y Universidad de Magallanes, junto con el Museo de Historia Natural de Karlsruhe (Alemania) y las universidades UNISINOS (Brasil) y de Heidelberg (Alemania).

Las fuentes primarias de financiamiento de estas investigaciones son los proyectos Fondecyt “Patrones paleogeográficos v/s el cambio climático en Sudamérica y la península Antártica durante el Cretácico tardío: ¿Una posible explicación para el origen de la biota austral?”, del Dr. Marcelo Leppe (INACH); y “Domeyko II URedes-C12/1”, del Dr. Alexander Vargas (Universidad de Chile), sumados al aporte del Museo de Historia Natural de Karlsruhe (Alemania) y las universidades UNISINOS (Brasil) y de Heidelberg (Alemania).

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