Defensoría de Víctimas: la deuda pendiente del sistema judicial

Defensoría de Víctimas: la deuda pendiente del sistema judicial

 

Por: Cristina González. 

En similitud con el recordado comercial de una compañía telefónica, cabe preguntarse: “¿si a la persona que comete un delito el Estado le provee un abogado defensor gratuito, por qué la víctima del delito no puede contar con lo mismo? ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?”.

De acuerdo a la última encuesta CEP de noviembre-diciembre 2016, ante la pregunta de cuáles serían los tres problemas a los que debería dedicar mayor esfuerzo el Gobierno, el puesto número 1 se lo llevó la delincuencia. Lo mismo se repite en otros estudios de opinión, obligando a centrar los ojos en este tema. ¿Se sienten indefensos los chilenos frente a la delincuencia? ¿Han bajado o subido, realmente, los delitos en el último tiempo? ¿Por qué se habla tanto de la puerta giratoria sin hallar solución? ¿Puede la víctima sentirse casi culpable si un delincuente entra a su casa, tal como se menciona en rutinas humorísticas? ¿Cómo puede protegerse sin perder calidad de vida?

Uno de los principales impulsores de la Defensoría de Víctimas es el diputado Gonzalo Fuenzalida, quien incluso desplegó una campaña por redes sociales para buscar el apoyo de la ciudadanía y llamar la atención de las autoridades. A través del eslogan “Chile al revés”, plantea que el Estado se haga cargo de la defensa penal de toda persona natural que ha sido víctima de un delito.

“Hemos querido levantar la voz, a través de este video, para decir con fuerza, que hoy Chile es un país al revés, porque nos parece insólito que quienes son víctimas de un delito no cuenten con el apoyo necesario para asumir su legítima defensa, y por el contrario, quien hoy es imputado por un delito, tiene derecho irrenunciable a ser asistido por un abogado defensor proporcionado por el Estado”, expresó el parlamentario en noviembre pasado, fecha en que se viralizó el video de un minuto con miles de reproducciones.

Sustempo.com conversó con el diputado Fuenzalida para conocer más detalles de este proyecto, recalcando que “la campaña Chile al revés se va a mantener todo este año, pues no ha terminado. Lo que se hizo fue un primer llamado de atención sobre la promesa incumplida de crear la Defensoría de Víctimas, que estaba presente en el programa de campaña de Michelle Bachelet. Aparte, es una deuda que está en la Constitución, consagrada y reconocida: la obligación del Estado de proveer defensa jurídica a las víctimas. Y eso tampoco se está cumpliendo”.

¿Cuál debiese ser la esencia del proyecto Defensoría de Víctimas?

Tiene que tener una institucionalidad que dependa del Ministerio del Interior y que provea a todas las personas que han sufrido un delito violento de ayuda psicológica o psiquiátrica en primer lugar, y en segundo lugar de un abogado que informe a la víctima del estado de su proceso. En caso de haber detenidos para realizar un juicio, la víctima debiese tener un abogado querellante gratuito, igual que lo tienen quienes cometen delitos. La idea es que exista un abogado defensor que defienda sus derechos como víctima.

Cabe destacar que hay un programa especial dentro de la Subsecretaría de Prevención del Delito que cuenta con más de 50 centros y más de 300 profesionales trabajando. Por lo tanto, crear la Defensoría de Víctimas tampoco implica partir desde cero. El programa existente cuenta con un presupuesto anual cercano a US$ 10 millones y de alguna manera podría adecuarse a una institucionalidad que sería la Defensoría.

Defensoría de Víctimas: la deuda pendiente del sistema judicial

A su juicio, ¿por qué la Reforma Procesal Penal no tomó en consideración este punto?

La Reforma Procesal Penal no consideró muchas cosas, pero en el tema de las víctimas las dejó bastante desvalidas respecto al imputado, que sí cuenta con defensoría y una serie de derechos garantizados bajo el principio de la inocencia. Hemos ido tratando de cambiar esta situación en el tiempo.

Ciertamente desconozco la explicación de por qué las cosas quedaron así. Incluso se había pensado en un momento que ni siquiera pudiera existir la figura del abogado querellante, que gracias a Dios sí existe y permite a las víctimas tener un abogado querellante cuando lo pueden pagar ellas mismas. O también en este caso impulsar la figura de un defensor gratuito.

¿Cuáles son las perspectivas de que este proyecto se haga realidad?

Sin duda, la idea es sacar adelante este proyecto. Va a costar, porque implica recursos y una voluntad política que hoy no la veo centrada en estos temas. Pero vamos a desplegar una campaña ciudadana donde podamos obtener justamente el respaldo de la ciudadanía, que creo es mayoritario, para poder hacer un cambio importante en esto.

¿Se han visto detractores en este tema?

La verdad es que no hay mucha oposición de parte de la ciudadanía. Lo que encontramos es oposición en los actores procesales. Por ejemplo, en la Defensoría o en la misma Fiscalía, ya que al tener un abogado querellante defendiendo a las víctimas puede que muchas veces se hagan más largos los procesos, lo que obviamente va en desmedro de los fiscales cuando quieren terminar rápido la causa. Y por otro lado se va a generar también una necesidad de mayor información de parte de la Fiscalía hacia las víctimas, la cual tendría que ser canalizada a través de este abogado. Yo creo que los actores procesales y los puristas de la Reforma Procesal Penal, que no quieren que se mueva una coma, van a estar con cierta oposición.

¿Existen experiencias en otros países de Defensoría para Víctimas?

Hace menos de un mes y medio Argentina aprobó el estatuto de las víctimas de delito, estableciendo una serie de derechos y también una Defensoría de Víctimas. Esto ya fue aprobado por el Congreso argentino y es una experiencia que tenemos que observar. Al mismo tiempo, existe también en otros países como Colombia, México y España. Chile tiene que ir corrigiendo esta lamentable falta que está presente en nuestra legislación.

Existe la sensación ciudadana de que muchas personas salen libres muy fácilmente (puerta giratoria) o que hay gran número de personas con detenciones pendientes circulando por las calles. ¿A qué podría deberse esto? ¿Consecuencia de las leyes, criterio de los jueces?

Respecto a la gente que está con una orden de detención pendiente en las calles, las policías tienen desde hace 5 meses una facultad que es el control de identidad preventivo. Esto logró aprobarse en la Cámara de Diputados con gran debate, pero gracias a esa herramienta las policías pueden dar con individuos con órdenes de detención pendientes. De hecho, a la fecha más de 10 mil personas han sido detenidas en esta situación.

Respecto a los jueces, creo que ellos aplican un criterio jurídico que uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero son las reglas del juego. Por eso mismo es importante la presencia de fiscales y abogados que establezcan y defiendan los derechos de personas que han sido víctimas.

¿Cuál podría ser un camino efectivo para disminuir la delincuencia?

La solución no es fácil porque no existe una sola, sino que existen muchas acciones que van logrando un mayor orden y paz social. Yo creo que la delincuencia nunca se va a acabar, pero sí podemos bajar los índices de delitos, el temor y la sensación de indefensión. Y para eso necesitamos varias cosas.

Por una parte, un ordenamiento jurídico que sea más duro cuando se transgreden las normas, pero lamentablemente en Chile nos fuimos a una legislación bastante laxa en ese sentido. Cuando hemos tratado de cambiar eso, todo lo que huele a mayor orden o mayor control a muchos Diputados y Senadores les suena como represión y les vuelve al pasado. Sienten que las policías van a salir a perseguir ciudadanos. Eso lo vimos cuando fue el debate del control de identidad preventivo, que se pudo ganar por un solo voto. Por lo tanto, no tenemos una voluntad política de endurecer nuestra legislación para ser más eficaz.

En segundo lugar, falta también mucho liderazgo y control en las policías, en las fiscalías e incluso en las judicaturas. Faltan acciones en las cárceles. Las cárceles debiesen ser lugares donde los presos trabajen, donde salgan de allí con un horizonte. No como hoy donde no tienen ninguna capacidad de ejercer un oficio. Es necesario corregir todas estas cosas y en eso los liderazgos son muy importantes. Y por liderazgo me refiero a quien le toca gobernar.

 

Video de la campaña “Chile al revés”

 

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