¿Cuándo conviene optar por el Outsourcing en Chile?

¿Cuándo conviene optar por el Outsourcing en Chile?

Manejar un negocio desde el más mínimo detalle hasta las grandes decisiones puede ser, además de cansador, muy costoso. Las instalaciones, la mano de obra y ocuparse de todos los procesos exige un gran capital y una administración muy poderosa. Para aquellas empresas que necesitan externalizar algunas tareas, especialmente Pymes, una solución práctica es optar por el Outsourcing.

Este concepto se define como un recurso que consiste en contratar de manera externa a una empresa especializada que se encargue de la administración de determinados procesos no esenciales del negocio, con el objetivo de que la administración pueda dedicarse a acciones más estratégicas.

En Chile, en 2006 se aprobó la Ley 20.123, la cual regula el trabajo en régimen de subcontratación, el funcionamiento y el contrato de trabajo de las empresas de servicios transitorios.

“Outsourcing es aquella estrategia mediante la cual una parte o el total de un proceso interno de una organización son dados en contrato a un tercero. Una de las principales características del Outsourcing es la necesaria adecuación de los procesos de la empresa principal y la categórica transferencia de aspectos de la producción y control que habitualmente ejercía la organización con sus recursos físicos y humanos hacia una empresa externa”, explica el coordinador académico de Ingeniería Comercial de la Universidad del Pacífico, René Rivera.

Pero, ¿por qué una empresa querría externalizar algunas funciones? “Los países industrializados son los principales ‘consumidores’ de los servicios Outsourcing, lo que les ha permitido bajar los costos de producción, sea por mano de obra o proximidad de los comodities o materia prima para la elaboración del bien. Las compañías optan por la tercerización para hacer más eficiente el proceso de transformación, producción del bien, producto o servicios a comercializar, y así lograr mayor rentabilidad de la inversión”, agrega Rivera.

Aunque no solamente por reducción de gastos operacionales se opta por el Outsourcing, sino también para áreas donde la empresa no cuenta con conocimientos, mano de obra o instalaciones necesarias. “Los objetivos al optar por la tercerización son principalmente tres: optimizar costos operativos y/o administrativos, como infraestructura, equipamiento y mantención; utilizar recursos humanos especializados con los que no se cuenta internamente o no es económico contar con ellos de forma permanente; e implementar mejores prácticas en procesos donde el ‘tercero’ tiene experiencia por haberlas desarrollado en otras instituciones y/o negocios, observando la calidad de atención al cliente y usuario”, apunta el académico.

¿Qué se puede externalizar?

“La ley en Chile señala claramente las actividades que puede externalizar la empresa, es decir, las que tengan una importancia estratégica para la producción del bien, producto o servicio. Además, debe estar más relacionado con la comercialización, logística, administración y mantención, que con la producción y el giro propio de la organización”, precisa Rivera.

Traspasar el control de algunas áreas de una empresa puede ser difícil para los dueños o quizás no sea recomendado para algunos sectores económicos, por lo que es esencial evaluar las consecuencias del Outsourcing.

“Al evaluar los servicios para externalizar se deben considerar variados elementos, como la transferencia de control, el cual es altamente sensible en aquellas organizaciones que utilizan altos niveles de tecnología y/o su principal producto está relacionado con la transferencia de datos y producción de software. También son susceptibles de un mayor análisis la externalización de servicios financieros, documentos bursátiles y valores”, indica el experto.

Según el especialista de la U. del Pacífico, varias actividades económicas de una empresa se pueden tercerizar, pero solamente algunas son recomendadas y han tenido éxito en países en vías de desarrollo como Chile:

  • Servicios de apoyo en contabilidad: Asesorías financieras e inversiones, aplicando criterios de rentabilidad y eficiencia a los recursos, pago a proveedores, e impuestos y tributación en general.
  • Área de tecnología e informática: Registro de planillas, ingreso y análisis de datos, y procesamiento de información.
  • Área de Recursos Humanos: Administración del capital humano, incorporación y desvinculación, capacitación, registro y pago de remuneraciones, leyes sociales e imposiciones y búsqueda de talentos.
  • Área administrativa y de apoyo a clientes: Servicio de post venta, venta telefónica, call center, estudios de mercado y satisfacción del consumidor, cobranzas y facturación, etc.
  • Logística y distribución: Manejo de la cadena de abastecimiento y distribución, transporte para el personal y la distribución de productos, entre otros.

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