Corfo destaca 50 casos de innovación en Chile

Corfo destaca 50 casos de innovación en Chile

“¿Es posible aprender a innovar? Tal vez lo principal es reconocer que la innovación se aprende haciendo y que de otros que lo hayan intentado antes podemos no solo recoger aprendizajes, sino también un insumo clave: inspiración. En este sentido, creemos firmemente en el poder del ejemplo, en comunicar experiencias y crear conocimiento compartido. De esta convicción nace la necesidad de dar vida a este libro, de recopilar y exponer distintas historias”.

Estas son parte de las palabras con las que el gerente de Innovación de Corfo, Patricio Feres, introduce el documento que recopila 50 historias de empresas (especialmente Pymes), así como universidades nacionales que están innovando en sus procesos productivos y mejorando su competitividad.

Los casos han sido apoyados por programas e instrumentos de Corfo, entre los que destacan las líneas de financiamiento para Prototipos, Voucher, Alta Tecnología, Empaquetamiento y Validación, I+ D aplicada a Empresas, Capital Humano para Innovar, Bienes Públicos, Gestión de la Innovación y Capacidades Tecnológicas y de Prospección y Difusión Tecnológica.

“Todavía no hemos logrado incorporar la innovación de productos y procesos como elementos importantes en la estrategia de negocios de las empresas grandes, medianas y pequeñas. Están los mecanismos de apoyo, pero de verdad todavía no damos el salto. ¡Hoy día no hay excusas! están todas las herramientas, tenemos en Corfo diversas líneas de apoyo desde pilotaje, voucher de innovación, créditos tributarios de I+D”, sostiene el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitran (en la foto).

Relatos inspiradores

Más de alguna vez hemos escuchado que “el que busca, siempre encuentra”. Y esta búsqueda a veces puede terminar en algo mejor de lo que se esperaba. Entre los casos destacados por Corfo, por ejemplo, está el cómo se encontraron los maíces de colores en Chile.

Pequeños agricultores que se acercaron a la Universidad de Tarapacá  a solicitar apoyo para proteger el maíz local, uno de los mayores cultivos del Valle de LLuta. Con un programa de prospección tecnológica hicieron una gira para conocer cómo trabajaron el maíz blanco en el Cuzco. Y gracias al programa de Bienes Públicos determinaron cuántas hectáreas había, qué insumos usaban, quiénes eran los propietarios y de qué tamaño eran la propiedades. Con esa información lograron aumentar la producción de 14 mil a 24 mil choclos por hectárea, usando productos no tóxicos. Esto los llevó a descubrir algo insólito: en quebradas escondidas había maíces de colores fabulosos.

La recopilación de casos está disponible en la plataforma de Corfo (www.corfo.cl/casosdeinnovacion) y será constantemente actualizada.

También puede descargar el libro desde aquí:

 

 

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