Las cooperativas y su rol en la economía social solidaria

Las cooperativas y su rol en la economía social solidaria

 

Por: Víctor Jofré.

Aunque puede sonar desconocido, el concepto de economía social solidaria está más cerca de lo que creemos. ¿Cómo? A través de las cooperativas, un ejemplo que pone en práctica sus principales puntos, y que acompaña la vida de los chilenos desde hace 130 años y que fue importada por los primeros ingleses que arribaron a Valparaíso. Sin embargo, fue regularizada en 1925 cuando se creó la primera Ley de Cooperativas en Chile.

Este modelo de negocios no tiene una definición única ni rigurosa. De hecho, esta economía también es denominada bajo los nombres de colaborativa, del buen vivir, subterránea e incluso de los pobres.

Tampoco su campo de acción es totalmente delimitado, ya que es considerada por algunos como un intento de abolir o modificar el capitalismo como el sistema económico que predomina en el mundo, mientras que para otros es simplemente una forma volver a humanizar el capital preocupándose y siendo partícipe en la solución de temáticas como la violencia, contaminación, pobreza y corrupción en el mundo mercantil.

Horacio Azócar, presidente de la Confederación General de Cooperativas de Chile (Confecoop) y vicepresidente de Conacoop , menciona que “esta última fue la primera organización que acuñó la idea de economía social solidaria porque ésta tiene que ser social y, además, solidaria. Porque de los elementos que nos preocupamos se encuentra la vida cotidiana y mejorar junto con los demás, ya que vivimos en una sociedad que tiende a separarse permanentemente. En cambio, nosotros tendemos a lo social, a unirnos, a relacionarnos más”.

Para Azócar, si la economía presente hoy en Chile genera riqueza pero no genera empleo, entonces no es una buena economía. Si no coloca en su interior el valor del ser humano y coloca el capital como eje fundamental, no es la economía que necesitamos. Si no genera acción social, es decir unir a las personas, sino que las divide en función de cuánto se tiene o no se tiene, el camino es errado y contrario a lo que propugna la llamada economía social solidaria.

Desarrollo del modelo

Las cooperativas están reguladas a través de la Ley General de Cooperativas N°18.932, del 4 de noviembre de 2002, que fiscaliza a las cerca de 980 mil cooperativas activas en Chile, las cuales se dividen en temáticas. “Hay tres líneas claramente identificables de cooperativas: de servicio, que abarcan el ahorro y crédito, vivienda y salud; también las de producción agrícola, como lechera, uva, ganadera; y las de trabajo, que algunos consideran como de trabajo asociado, o sea, eminentemente laboral o desarrollador de servicios”, aclara el presidente de Confecoop.

Un claro ejemplo de iniciativa exitosa en Chile es el de la Cooperativa Agrícola Pisquera Elqui Limitada, más conocida como Capel, creada en Paihuano en 1934 por una  pequeña asociación de agricultores del valle de Elqui. “Pensar en cooperativa no es solo hacerlo en pequeño, sino también en mediano, grande y muy grande. Si no, ¿cómo es posible fundar algo como Capel? El éxito empresarial no es patrimonio del que pone la riqueza, sino que del ser humano”, destaca Horacio Azócar.

Cabe destacar que, como una forma de dar visibilidad a este tema, la Universidad de Valparaíso, campus Santiago, desarrolló recientemente un foro de expertos donde se abordaron los puntos más importantes del cooperativismo y la economía social solidaria. Y es que lejos de lo que pudiera pensarse, las cooperativas generan unos US $10 mil millones, lo que corresponde al 1% del Producto Interno Bruto del país. En Alemania y Holanda, por ejemplo, representan el 22% y 25% del mercado, respectivamente, y son tan competitivas como las empresas tradicionales.

Experiencias internacionales

El empuje de la economía social solidaria dentro de Chile tiene alta relación con cómo se ha ido desarrollando en el resto de la región. “En América Latina, el tema de le economía solidaria es creciente. Existen experiencias que avanzaron enormemente. Por ejemplo Colombia, aunque con un freno en el último tiempo. En Ecuador, con Rafael Correa, se avanzó mucho a nivel de gobierno y en la constitución. Incluso en Argentina se establece como un sector reconocido por el Estado”, destaca Rogério Dállo, secretario general de la Confederación Latinoamericana de Cooperativas y Mutuales de Trabajadores (Colacot).

Para Dállo el tema es claro: “los países que más avanzan en este tema son aquellos con gobiernos que poseen una sensibilidad social mayor”. Además, destaca que lo más importante para que el modelo funcione es el dominio de la información que se tenga de ella, ya que se evita que sea monopolizada.

“Hubo una época en Brasil donde se decidió que la información económica debiese quedar solo a nivel gerencial y quienes tomaron ese camino terminaron endeudados escandalosamente y le traspasaron esa deuda a los socios. Un par de burócratas que se creían dueños de la verdad llevaron a la quiebra cooperativas monstruosas, grandes capitales sociales de 80 años de historia. Para recuperarla, el trabajador tiene que volver a confiar que es posible”, señala.

Algunas cooperativas chilenas

-Coopeuch

-Ahorrocoop

-Cals

-Capel

-Colún

-Conavicoop

-Congarantía

-Coocretal

-Creo

-Chilecoop

-Finagra

-Sermecoop

-Oriencoop

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