Chile explora la producción de hidrógeno “verde”

“Como ministerio estamos muy  interesados en conocer el potencial que tendría el hidrógeno como un combustible limpio para el desarrollo sustentable del país”, recalcó el ministro de energía, Andrés Rebolledo, ante quienes asistieron a la Conferencia Internacional “Hidrógeno con Energías Renovables, nuevas oportunidades para Chile”.

“El hidrógeno es a menudo descrito como el combustible del futuro, y con razón, porque tanto su producción de electricidad a partir de fuentes renovables como también su consumo son sostenibles y compatibles con el medio ambiente”, afirmó Markus Boehm, gerente de Ventas de Soluciones de Hidrógeno de Siemens, quien viajó desde Alemania y fue uno de los expertos internacionales que estuvieron presentes en el evento organizado por GIZ, Corfo y el Ministerio de Energía.

GIZ está trabajando por encargo del Ministerio de Medio Ambiente Alemán (BMUB), junto al Ministerio de Energía como contraparte principal en Chile, en la promoción de energías renovables y la eficiencia energética desde hace varios años en el país.

Para Rainer Schroeer, director del Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética de GIZ en Chile, la institución puede aportar con la experiencia de Alemania en el desarrollo de aplicaciones con hidrógeno, especialmente en el campo del transporte, así como también en el almacenamiento energético. “Continuaremos creando espacios de discusión técnica como esta conferencia, apoyando proyectos demostrativos y difundiendo casos de éxito, que ayuden a adoptar más rápidamente tecnologías, que pensamos, pueden tener cabida en el país, especialmente con las favorables condiciones de generación limpia que cuenta Chile”, puntualizó.

La revolución del hidrógeno

El potencial solar del país, con niveles de radiación que alcanzan los 2.500 kWh/m2 al año y 3.000 horas promedio de sol en el Salar de Atacama, la producción de litio y contar con el mayor distrito minero metálico del globo, son algunas de las ventajas que Chile puede aprovechar para desarrollar una nueva economía industrial-minera en la zona norte, basada en energías limpias, con procesos innovadores, rentables y con baja huella de carbono, para abastecer los mercados de destino cada vez más exigentes.

La minería, en su conjunto, constituye uno de los sectores económicos más importantes del país, aportando actualmente en forma directa casi 12% al PIB chileno. A su vez, la minería tiene un alto consumo de combustibles: 78.000 TJ de diésel anuales, de los cuales casi el 88% corresponde a consumo en transporte en la mina rajo abierto. Este consumo de combustible trae consigo la generación de gases efecto invernadero (GEI), a los cuales se les considera causantes del fenómeno de calentamiento global.

“La lucha contra el cambio climático está generando un desarrollo tecnológico vertiginoso y eso se refleja en el boom que están teniendo las energías renovables, en lo que está ocurriendo con la electro-movilidad y la búsqueda de combustibles que sustituyan el petróleo y diésel”, indicó la gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, Marcela Angulo.

Rodrigo Vásquez, asesor del Programa de Energía de GIZ, fue categórico en afirmar que “existe un alto consumo de diésel en la minería, por lo que la reducción de consumo de combustibles fósiles en este sector económico sería muy importante”.

Esta visión es apoyada por otro de los expositores, Martin Roeb, gerente del departamento de Hidrógeno del German Aerospace Center (DLR), quien asegura que: “La I+D en Europa y Japón tiene la intención de desarrollar, al 2020, una cartera de soluciones limpias, eficientes y asequibles que demuestren plenamente el potencial del hidrógeno como portador de energía producido a partir de recursos energéticos renovables. Las sinergias de estos procesos de producción de hidrógeno para usar el calor del proceso solar en la minería, la industria química y otras intensivas en energía, se hacen cada vez más evidentes”.

Para Markus Boehm, el hidrógeno es altamente versátil. “Por ejemplo, podemos utilizarlo como un portador de energía. Eso significa que podemos conducir turbinas con hidrógeno para producir electricidad, que luego fluye hacia nuestra red eléctrica normal. Eso es posible porque el hidrógeno es fácil de almacenar”, según afirmó el alemán.

 

 

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