Opinión

Biología sintética para problemáticas ambientales y de salud

Biología sintética para problemáticas ambientales y de salud

Recientemente el Tribunal de Justicia de la Unión Europea calificó a plantas y animales modificados mediante edición génica como Organismos Genéticamente Modificados (OGM), dictaminando específicamente que: “Los organismos obtenidos por mutagénesis son OGM y, en principio, están sujetos a las obligaciones establecidas por la Directiva sobre OGM”.

Esta sentencia, sin duda, no hace más que frenar los grandes avances registrados en los últimos años en materia de mejoramiento genético a través del método CRISPR/Cas9, perjudicando sus aplicaciones tanto en el tratamiento de enfermedades genéticas como en la producción de alimentos.

La pregunta es evidente, quizás su respuesta también… ¿Los alimentos derivados de plantas y animales que hoy consumimos han sufrido modificaciones genéticas? Sí. Entonces ¿por qué la UE acepta ciertas modificaciones genéticas, pero no la edición génica vía CRISPR/Cas9?

Las actuales modificaciones genéticas aceptadas por la UE son aquellas que han sido utilizadas desde antes de 1950, y que no poseen antecedentes de generar daños para la salud humana. Métodos como radiación o mutagénesis química, causantes de una serie de mutaciones en el genoma del individuo son aceptados por la UE. Sin ir más allá, alimentos como los tomates, el choclo o la leche que bebemos a diario han sido inagotablemente modificados a nivel genético, adaptándolos continuamente a las variables ambientales que los afectan.

Es un hecho que hoy degustamos y nos alimentamos gracias a plantas y animales modificados genéticamente, en desmedro de la diversidad natural de otros organismos. Ahora bien, hasta hace algunos años hablar de transgénicos u OGM implicaba la inserción de genes foráneos dentro de un organismo, como por ejemplo, los genes de resistencia a antibióticos en plantas. Sin embargo, hoy la edición génica vía CRISPR/Cas9 no implica, necesariamente, la introducción de genes foráneos, sino que la generación de mutaciones sin dejar huellas, de manera precisa y eficiente.

Pues ahora surge una nueva interrogante: ¿por qué la UE rechaza el uso de CRISPR/Cas9? Simple, la Corte de Justicia de la UE “considera que, en primer lugar, los organismos obtenidos por mutagénesis son OGM en el sentido de la Directiva OGM”, siendo mutagénesis cualquier alteración al genoma. Con esto, la UE le cierra las puertas a nuevos avances en biología sintética y mejoramiento genético que podrían dar solución a problemáticas actuales en la producción de alimentos y el tratamiento de enfermedades heredables.

¿Chile está en condiciones de legislar y adoptar el uso de nuevas técnicas de edición génica para la innovación en ciencia y tecnología? Claro que sí, tenemos las capacidades y conocimientos para crear soluciones que permitan optimizar, sobrellevar y solucionar problemáticas ambientales y de salud.

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