Salud

Aumento de enfermedades inflamatorias intestinales se relacionaría con dieta occidental

Aumento de enfermedades inflamatorias intestinales se relacionaría con dieta occidental

La incidencia de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII), Crohn y Colitis Ulcerosa, está aumentando en todo el mundo, llegando a 20 nuevos casos por 100.000 personas cada año. Y una causa de ello sería la dieta occidental.

La Agrupación Chilena de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (ACTECCU), dependiente de la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SCHGE), trabaja hace un tiempo no solo en la concreción de las garantías para atender los altos costos asociados a su tratamiento y el nivel de invalidez que viven sus pacientes, sino también en promover una mirada integral de los diagnósticos de Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII), incluyendo aspectos sicológicos y nutricionales.

Detalles

La Enfermedad de Crohn afecta el tubo digestivo desde la boca hasta la región perianal, mientras que la colitis ulcerosa afecta porciones variables del colon, pudiendo requerir hospitalizaciones y cirugías, y comprometiendo significativamente el ánimo y el rendimiento socio-laboral.

En general, los síntomas más frecuentes son dolor abdominal, pudiendo existir mucosidades y sangre en las deposiciones, diarreas dependiendo de la extensión del compromiso inflamatorio del tubo digestivo, e incluso presencia de fístulas y abscesos perianales en el caso de enfermedad de Crohn, y compromiso extra digestivo a nivel de piel, articulaciones y ojos, entre otros.

La Dra. Jocelyn Slimming, presidenta de ACTECCU, señala que las EII han registrado un aumento progresivo de la incidencia en países como Brasil, Uruguay y Barbados, con saltos de hasta 4.5 a 9.7 en una década, por cada 100 mil habitantes; y Chile no queda fuera de esta tendencia.

Ambas enfermedades son crónicas y  su evolución está caracterizada por periodos intermitentes de crisis y de remisión. Asimismo, es importante considerar su alta tasa de diagnóstico en la juventud, afectando las proyecciones de productividad económica. En este sentido, se observa mayor prevalencia en personas entre 18 y 35 años, seguido de un grupo más pequeño entre 55 y 65 años.

Ácidos grasos

Las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) son enfermedades complejas, crónicas y muchas veces progresivas que tienen impacto físico, psíquico y económico en el paciente, su entorno y en la sociedad en general. “El control de la enfermedad sigue siendo una necesidad insatisfecha para una gran proporción de pacientes y la propuesta de ACTECCU es un tratamiento integral que aborde todas las dimensiones para mejorar la calidad de vida”, precisó la Dra. Sandra Hirsch, médico gastroenterólogo magíster en nutrición, director de investigación del INTA y miembro de la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SCHGE).

Según la experta, entre muchos posibles factores ambientales que predisponen a EII en sujetos genéticamente susceptibles está la dieta. Los hábitos alimenticios han cambiado drásticamente a lo largo de los siglos, pasando de una dieta que comprende principalmente carne, pescado, verduras y frutas a una dieta occidental, con un mayor consumo de granos, azúcares refinados y grasas. “Estos cambios han llevado a una discordancia evolutiva que puede haber contribuido al dramático aumento de las enfermedades inflamatorias crónicas vistas en los últimos años”, puntualiza.

Uno de los elementos más contrastantes de la dieta occidental es la diferente proporción de PUFA n-6 y n-3 (ácidos grasos poliinsaturados) al compararla con la dieta paleolítica. Esta última tenía un equilibrio perfecto (1:1 PUFA n-6:n3), mientras que la dieta occidental está profundamente desequilibrada a favor de los PUFA n-6. El excesivo consumo de PUFA n-6 tiene un efecto pro-inflamatorio y además se ha asociado con cambios en la microbita intestinal.

Azúcares refinados

El consumo de hidratos de carbono refinados (azúcares) también son una característica de la dieta occidental. Estos también son capaces de cambiar la microbiota intestinal hacia un patrón pro-inflamatorio, haciendo más susceptible a los individuos genéticamente predispuestos a adquirir la enfermedad. Por el contrario la dieta mediterránea es protectora, debido que incluye mucha fruta, vegetales, aceite de oliva y pescado, todos componentes que tienen efectos antiinflamatorios y pueden prevenir el desarrollo de estas enfermedades.

Mediterránea

Las personas diagnosticadas con una enfermedad inflamatoria del intestino, como podría ser la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, como recomendación general deben consumir una dieta saludable idealmente tipo mediterránea, rica en frutas y verduras, pescado, aceite de oliva, además de proteínas de alto valor biológico como la del huevo y lácteos especialmente fermentados (yogurt, quesillo). Sin embargo, es muy importante adecuar la dieta a cada individuo de acuerdo a la tolerancia.

La especialista subraya que se debe excluir la comida chatarra y el exceso de dulces y los irritantes como ají y añade con énfasis, que hasta la fecha no se ha demostrado que ningún alimento específico o dieta específica, reemplace el tratamiento medicamentoso de la EII.

Terapia psicológica

En cuanto al acompañamiento psicológico especializado a partir del diagnóstico, la psicóloga María José Leiva, del Programa de Enfermedades Intestino-Inflamatorias de Clínica Las Condes, explica: “nuestro objetivo es apoyar al paciente en las distintas etapas del tratamiento. La primera de ellas es la adaptación a la nueva condición que implica una enfermedad crónica, lo que muchas veces genera miedos, inseguridad y sensación de fragilidad. Es complejo aceptarlo a nivel personal y muchas veces también socializarlo, ya que aún las personas conocen poco de ellas y de su manejo”. Estudios han demostrado que el tratamiento multidisciplinario con apoyo sicológico, colaboraría de modo importante en disminuir la frecuencia de las crisis y que cuando se presentan, sean menos agudas; dado que entrega herramientas para el manejo del estrés y la ansiedad.

“La psicoterapia en este contexto busca potenciar herramientas de regulación de ansiedad, a través de alfabetización emocional y técnicas de mindfulness. Hay que atravesar varias etapas, desde aceptar el diagnóstico y entender su impacto, dando espacio a las emociones que surjan, como podría ser, la pena y a la rabia, y luego socializarlo para que el entorno más íntimo comprenda la enfermedad”, sostiene Leiva.

La especialista concluye que en caso de adolescentes, el apoyo psicoterapéutico logra buenos resultados, y es de alta relevancia, pues supone desafíos propios de la etapa, al compatibilizar la sintomatología y las indicaciones médicas, con las actividades sociales cotidianas y el grupo de pares.

Las Enfermedades Inflamatorias Intestinales, en fase de crisis, afectan notoriamente los niveles de energía de la persona y sin un debido tratamiento integral, el manejo del diagnóstico suele tener efectos de consideración, tanto en jóvenes como en adultos.

 

 

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