Medio ambiente

Asocian muerte de araucarias con ataque de patógenos por “estrés ambiental”

Asocian muerte de araucarias con ataque de patógenos por “estrés ambiental”

La principal hipótesis que maneja un grupo de científicos para explicar la extraña muerte de ejemplares de araucarias en la cordillera de Nahuelbuta (IX Región) es el “estrés ambiental”. Ello, luego de haber encontrado en alrededor de medio de millar de muestras de raíces más de 50 hongos y bacterias.

“La mayor probabilidad es que estos árboles hayan sufrido algún tipo de estrés fisiológico y eso permite que el ataque de cualquier agente patógeno sea mucho más severo, fenómeno que en la fitopatología se denomina predisposición”, sostuvo Eugenio Sanfuentes, investigador de la Facultad de Ciencias Forestales y Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción.

De esta manera, aquellos agentes que antes eran inocuos hoy pueden ser incluso letales para las araucarias. La investigación para determinar qué está amenazando a esta especie milenaria lleva más de un año y surgió de la mesa pública-privada convocada por Conaf y que la integran especialistas de la Universidad de Concepción, Universidad de La Frontera, Universidad Católica, Universidad Mayor y Universidad Austral; además de CMPC, SAG y Bioforest de Arauco, entre otros, con el fin de coordinar estudios y maximizar los recursos destinados a ello por cada organismo.

Entre los hallazgos más preocupantes destacan las muestras de cepas del patógeno de raíces “Phytophthora cinnamomi”, microrganismo oomiceto (semejante a los hongos), que ha demostrado un gran poder destructivo en bosques nativos, y que ha sido encontrado en Australia, Estados Unidos y en países del sureste asiático.

“Probablemente este patógeno fue introducido en estas zonas hace muchos años, pero llama la atención que un organismo que habita en el suelo se encuentre en zonas altas con bosque nativo como es en la cordillera de Nahuelbuta, indicando una posibilidad que el patógeno se haya diseminado por la actividad humana en este tipo de zonas (tránsito de personas y vehículos)”, puntualizó Sanfuentes.

¿Cambio climático?

Jean Pierre Lasserre, gerente de Tecnología y Planificación de CMPC, plantea que, si bien el Phytophthora cinnamomi representa una amenaza para la araucaria, los estudios que han realizado en la zona de Trongol Alto aún no permiten catalogarlo como el responsable de la mortalidad de la especie.

De las 2.460 hectáreas con presencia de araucarias en el Área de Alto Valor de Conservación de CMPC (AAVC), en algunos sectores monitoreados de Trongol Alto, cerca del 70% de los ejemplares presenta muerte de ramas, aunque con diferentes niveles de severidad, desde unas pocas ramas bajas hasta la copa casi completamente afectada.

Entonces, los factores abióticos como el déficit de precipitaciones, la falta de nieve y variaciones de temperaturas, en meses invernales y estivales, estarían predisponiendo a estos ejemplares haciéndolos vulnerables a la acción de patógenos como Phytophthora cinnamomi u otros hongos y bacterias en ramas y hojas.

“Estos sistemas de defensa de los árboles se van alterando y van disminuyendo. Hay un gasto energético de los ejemplares para mantenerse estable y, por tanto, termina debilitándose siendo afectada por mismos factores abióticos u otros”, asevera el investigador Sanfuentes de la U. de Concepción.

Por ahora, el daño foliar en las araucarias sigue presente y ya afecta al 93% de las 320.000 hectáreas de araucarias que existen en Chile; y de ellas el 1% ha muerto según las estimaciones de Conaf.

En los próximos meses, los investigadores realizarán pruebas de patogenicidad en follaje y ramas en plantas de araucarias, lo que implicará inocular los hongos y microrganismos detectados en ejemplares sanos para corroborar o descartar la presencia de los mismos síntomas detectados en las primeras muestras obtenidas desde terreno. Esta segunda etapa de investigación se extendería por cuatro meses.

“Seguimos teniendo la esperanza que la araucaria, por ser una especie pionera, tenga la capacidad de adaptarse a estas condiciones cambiantes y pueda defenderse sola. Cuando vas a sectores en que la araucaria crece bien, por temas de suelo y disponibilidad de recursos, prácticamente no hay daño”, afirma Pierre Lasserre.

El ejecutivo agregó que “la mesa público-privado es una instancia de coordinación de acciones, intercambio de información y definición de estrategias nacionales. Nuestro trabajo con la U. de Concepción pretende ser un aporte en la identificación de las causas que permitan definir de manera correcta la estrategia para resolver este problema”.

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