Apendicitis: cómo reconocerla y evitar complicaciones

Apendicitis: cómo reconocerla y evitar complicaciones

El apéndice es un vestigio de nuestra evolución. En el hombre prehistórico habría servido para disolver huesos y otros elementos de la dieta durante aquel período. Al cambiar nuestra forma de alimentarnos, este órgano se atrofió y hoy no cumpliría ninguna función importante en nuestro sistema digestivo. “El apéndice es un órgano tubular, que cuelga de la parte final del colon derecho, específicamente del ciego, con una longitud variable entre una persona y otra. Pero, en general, solo mide un par de centímetros y su diámetro no es mayor a diez milímetros. Tiene un lumen que es prácticamente virtual y que cuando se obstruye produce su inflamación”, explica el Dr. Claudio Mora, docente de cirugía de la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello.

Los síntomas

La sintomatología típica (50% de los casos) se caracteriza por un dolor de inicio difuso, mal delimitado, de tipo cólico y, generalmente, referido a la región periumbilical; anorexia (90%); náuseas y vómitos (70%). Posteriormente el dolor se hace más intenso y focalizado a la parte inferior derecha del abdomen.

No todos los dolores abdominales agudos corresponden a una apendicitis, ya que otras posibilidades pueden ser el cólico intestinal simple, una gastritis aguda, cuadros de colopatía funcional (colon irritable) u otros. “Lo importante es observar la evolución del dolor. Si persiste hay que volver a controlar. Habitualmente se solicita un hemograma, que permite ver si hay aumento de los glóbulos blancos, compatible con una inflamación, y de proteína C reactiva. El inconveniente es que estos exámenes son poco específicos, es decir, una inflamación en otra zona también los puede elevar”, agrega.

Diagnóstico

Pese a los avances en los métodos para el diagnóstico por imágenes, detectar una apendicitis sigue siendo principalmente un diagnóstico clínico, es decir, por la historia y examen físico del paciente. “Las imágenes, como la ecografía, dependen de la experiencia del radiólogo que las realiza y en pacientes obesos o con un panículo adiposo grande la sensibilidad es muy baja. El escáner es mucho más sensible y puede diagnosticar apendicitis retrocecales (ubicados en zonas atípicas). Claro que su costo es más elevado”, comenta el profesional.

También está el uso de la laparoscopia diagnóstica, en la que se introduce una óptica de cinco o diez milímetros por el ombligo y se confirma o descarta in situ el diagnóstico, pudiendo además resolver el problema por esta misma vía.

Las complicaciones

La principal complicación es la perforación del apéndice. Pese a que no hay una regla respecto al tiempo que se inicia el cuadro y se produce una perforación, es raro que esta ocurra antes de 24 horas. La peritonitis puede ser un cuadro grave, incluso mortal; en el que hay salida del contenido intestinal a la cavidad abdominal y un cuadro séptico secundario. “La solución de esto es siempre quirúrgica y, actualmente, está la alternativa de usar la vía laparoscópica, que permite hacer un mejor lavado de la cavidad intestinal y una mejor visualización de esta”, señala.

Puntos clave

  • Evaluar dónde empezó el dolor: son importantes las horas de evolución para tomar una decisión. Es distinto que tenga doce horas de evolución a más de un día.
  • Cambio del dolor: el paciente debe estar atento a si está ubicado en la zona de la fosa iliaca derecha (apéndice) o ha ido extendiéndose.
  • Ante la duda es mejor acudir a un servicio de urgencia para ser evaluado por un cirujano. Tal vez en un cuadro de menos de doce horas, uno pudiera observar la evolución antes de consultar. Se dice que usar analgésicos en estos casos puede enmascarar el dolor y retardar el diagnóstico. Pero esto no es tan así, la recomendación a la población general es que si piensa en usar algún tipo de analgésico para el dolor, mejor consulte antes de hacerlo.

La recuperación

En general, la recuperación es rápida. Habitualmente el paciente no está hospitalizado más de 48 horas y, la mayoría de las veces, es solo un día. “Si es una apendicitis en etapa inicial, sin perforación, en que se realiza una incisión pequeña o se hace por laparoscopia, la recuperación es rápida y el reposo es relativo por no más de dos semanas; para actividades laborales sedentarias como las de oficina o estudio, este período puede ser menor”, explica el doctor.

Si el cuadro es una peritonitis y se debe dejar algún drenaje, o se realiza una incisión más grande en la línea media, la recuperación será más lenta.

La dieta debe ser liviana durante la primera semana y se refiere, principalmente, a evitar comidas ricas en grasas o muy abundantes. Después de una primera semana de evolución favorable, el paciente puede volver a su dieta normal.

No debería quedar ninguna secuela desde el punto de vista funcional del sistema digestivo. Las posibles consecuencias de la cirugía podrían estar dadas por la cicatriz o la herida operatoria. Pudiera existir una infección de esta (cinco a diez por ciento de posibilidades); pero si se maneja oportuna y eficazmente no debería ser grave.

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