Rutas interurbanas requieren fuertes inversiones

Rutas interurbanas requieren fuertes inversiones

A propósito de un nuevo fin de semana largo en Chile y de las congestiones vehiculares, la Cámara Chilena de la Construcción, CChC, recordó que el país presenta un considerable déficit en materia de rutas interurbanas en comparación con los países de la OCDE. Por ende, se requieren 12.500 kilómetros de nueva red vial e inversiones superiores a los US$ 25 mil millones al 2023.

En opinión del gremio, la dotación de infraestructura es un servicio que debe adecuarse a los cambios económicos y sociales que experimenta el país, como el aumento de la tasa de motorización y el crecimiento de las ciudades.

Constata que durante la última década el parque automotriz se ha duplicado (alcanzando 4.468.450), lo mismo que el tráfico en las carreteras interurbanas, según el informe “Parque de Vehículos en Circulación del año 2014” del INE. Es más, en el período 2010-2014 el flujo vehicular en las autopistas concesionadas interurbanas se incrementó en 48%.

En cuanto a las salidas de Santiago: Autopista del Maipo (Ruta 5 Sur Tramo Santiago-Talca); Autopista del Aconcagua (Ruta 5 Norte Tramo Santiago-Los Vilos); Ruta 68 (Interconexión Vial Santiago-Valparaíso-Viña del Mar); y Ruta 78 (Autopista Santiago-San Antonio), el tráfico vehicular en igual periodo se incrementó en 53%.

El impacto de este fenómeno es muy significativo, ya que con la misma capacidad original de diseño estas autopistas deben absorber un flujo creciente, destaca la gerencia de Infraestructura de la CChC.

Soluciones

Según la entidad gremial, la habilitación de sistemas de pago automático en las plazas de peaje ha contribuido a mejorar los tiempos de traslado en el entorno de estas zonas, pero está lejos de ser la solución exclusiva al problema de la congestión que se produce durante los meses de verano y los fines de semana largos. Además, los focos de alta congestión se han extendido a otros puntos de las rutas. Las medidas de gestión de tránsito también son necesarias y de gran ayuda en momentos de alta demanda.

Sin embargo, el problema de fondo es que existe un importante déficit de infraestructura de rutas interurbanas en el país. Según el “Informe Infraestructura Crítica para el Desarrollo” (publicado en 2014) de la CChC, los países desarrollados registran en promedio una relación densidad de autopistas (kilómetros de caminos por cada 100 km2 de territorio)/congestión (vehículos por kilómetro de carretera) superior a 1. Es decir, la oferta de caminos es superior a su demanda. En Chile, este indicador es 0,24, lo que claramente refleja la necesidad de aumentar nuestra oferta vial interurbana.

Según estos mismos cálculos, al año 2023 Chile debiera contar con 12.500 kilómetros de nueva red vial, que básicamente consiste en dos ejes redundantes (rutas Costera y Pie de Monte, con 6.000 km aproximadamente), ampliación de la red austral (Regiones de Aysén y Magallanes); ejes transversales (en especial en Arica, Iquique y Copiapó), by pass en todas las ciudades capitales; túneles, puentes y viaductos. De estos 12.500 km, 4.000 debieran tener estándar de autopista concesionada.

Otras medidas 

Además de las inversiones en nueva infraestructura, se deben ejecutar obras de mejoramiento del estándar general de las carreteras existentes, por ejemplo, mediante la incorporación de cruces en desnivel en las intersecciones donde se requieran para no entorpecer el flujo vehicular de la ruta y mejorar estructuras como puentes o túneles que no estén diseñados para una doble vía o para soportar una velocidad de circulación de carretera (100 o 120 km/hora).

Se recomienda también  implementar el programa de mejoramiento de seguridad y servicios de las carreteras interurbanas. El MOP dispone de una cartera de proyectos presentados por las concesionarias a fines de 2006 y que considera obras de seguridad normativa (instalación de defensas camineras, cercos perimetrales, iluminación, demarcación, vigilancia, estacionamientos de camiones, áreas de servicio, etc.) y obras de servicios (como mejoras a las conexiones entre las carreteras interurbanas y urbanas). Algunas de ellas registran algún grado de avance.

Finalmente, se requiere una campaña de educación, tanto para contribuir a modificar conductas de los automovilistas como para reforzar una conducción segura. Las empresas concesionarias ya han implementado campañas asociadas a estos temas, dice la CChC.

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