Plasticidad cerebral permite cambiar hábitos y alcanzar bienestar

Plasticidad cerebral permite cambiar hábitos y alcanzar bienestar

 

Por: Cristina González. 

Antiguamente se decía que una persona mayor no podía cambiar porque su cerebro ya se había formado. Pero hace no más de 40 años, gracias a la neurociencia, se descubrió que el cerebro tiene la capacidad de auto regenerarse, además de hacer nuevas conexiones.

Claramente, el hecho que el cerebro sea plástico hasta el día que dejamos de vivir abre una gran ventana para quienes quieren cambiar su vida en pro de su bienestar. Y es que existe respaldo científico para afirmar que los buenos hábitos se pueden instalar en cualquier edad y circunstancias si tomamos la decisión de hacerlo, a base de pensamientos y acciones repetidas.

La sicóloga Katia Mendizábal quiso abordar esta temática a través del libro “Bitácora de un cambio” (Ril Editores), que apunta a modificar aquello que no nos gusta de nosotros, cómo nos vemos, cómo nos sentimos, cómo vivimos, basándose en la plasticidad de nuestro cerebro. Para ello debemos enfocarnos en cambiar hábitos, hacerlos saludables y así vivir mejor. “Alimentación consciente, actividad física, meditación, pensamiento positivo y autoestima. El objetivo y mensaje es que si yo pude y mis consultantes pudieron, todos podemos hacerlo. Lo valioso del libro es que te entrega técnicas concretas para conseguir el cambio que buscas”, comenta la autora.

Sustempo conversó con la sicóloga para ahondar en este tema que puede llevarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos y con nuestro entorno, es decir, a conseguir mayor bienestar y calidad de vida.

¿Cuál es la influencia de la alimentación y el ejercicio cuando pensamos en cambiar nuestra vida?

En el caso de la alimentación debemos tener claro qué nos metemos a la boca para poder decidir, tomar conciencia de qué y cómo nos alimentamos. Esto va más allá de la nutrición; tiene que ver con el sentido que le damos a momentos como el desayuno, almuerzo o cena. Por ejemplo, es distinto si lo hacemos frente al televisor, en una bandeja, solos, con envase plástico, etc. Todo influye en un buen hábito alimenticio, porque según eso le das significado al rito. Mientras más sentido le des a esta instancia mayor será el beneficio neurológico y emocional para adquirir un buen hábito, porque te dará mucho placer y el buen placer da salud.

Otro pilar fundamental es la actividad física y el impacto positivo de ésta en nuestra mente y cuerpo. En términos físicos te protege de potenciales lesiones. Al caerte, por ejemplo, los músculos tonificados protegen el hueso y las articulaciones, existiendo menos probabilidad de fractura. El ser humano está diseñado para moverse y usar como energía lo que come. Si no lo ocupa lo acumula, y es fundamental no acumular porque tiendes a enfermarte. Ser sedentario es un enemigo silencioso y letal. En términos emocionales y psicológicos, el ejercicio es un buen espacio para botar el estrés diario y quedar “livianito”, además de la sensación que te esforzaste y lo lograste. Es una inyección de empoderamiento.

Plasticidad cerebral permite cambiar hábitos y alcanzar bienestar

¿Qué es correcto e incorrecto si pensamos en “buena alimentación”?

Es compleja esta pregunta para mí, porque lo saludable es lo que te hace bien a ti. Mi papá, por ejemplo, come carne todos los días y está excelente, siendo que la carne de vacuno inflamaría el cuerpo. Entonces yo abogo a la conciencia de cómo te sientes mejor. No hay mejor nutricionista que uno mismo a través de la conciencia. Entonces, desde el método Grez hasta el crudivegano es correcto si resuena con tu interior.

Lo que sí puedo afirmar con todas sus letras es que vivir desde la privación es mucho peor que la mejor nutrición, porque la secreción de cortisol es enorme y eso nos enferma.

Sin embargo, tenemos enemigos comunes como los alimentos procesados, grasas trans, azúcares, pesticidas en frutas y verduras, y alcohol en exceso. A eso hay que decir ¡no!

¿Qué ejercicios son los más recomendados cuando pensamos en bienestar personal?

Caminar y subir escaleras cuando eres sedentario, empezar de a poco para luego ir por más. Yo recomiendo ejercicios de alto impacto, además de pilates y yoga. El primero es muy desafiante y motivador, una delicia para el espíritu guerrero. Los dos últimos son para conectar con el cuerpo y la mente, son disciplinas de viaje interior, toma de conciencia y fluidez. Necesitamos de ambos tipos de ejercicios, por lo que recomiendo alternar.

¿De qué modo las flores de Bach nos benefician?

Las flores de Bach son magia pura, ¡milagrosas! El gran aporte de la terapia floral es que armoniza las emociones, les baja la intensidad, no andas en un estado de alteración, insomnio o ansiedad. Estás armonizado y equilibrado, lo que te permite tomar mejores decisiones y no andar padeciendo todo el tiempo.

¿Cómo vencer la “flojera de voluntad” que a veces nos impide terminar lo que empezamos o no cambiar?

Primero tenemos que aprender que esa flojera existe porque NO SABES que hay otro camino. Nosotros no tenemos malos hábitos porque somos flojos, tontos, incompetentes, y un sinfín de descriterios que nos decimos. Simplemente no sabemos cómo seguir después de varias caídas. Ahí se aprende la voluntad, en las caídas, no hay otro modo porque que hay que enfocarse en los intentos y no en las caídas.

Los cambios de hábitos profundos que yo enseño y planteo en “Bitácora de un cambio” así como en la consulta son mínimo de 6 meses. Es un proceso que se aprende y se enfoca en el día a día y no en el resultado, por lo que la “flojera de voluntad” no alcanza a existir. Son pequeños esfuerzos diarios que siempre hacemos, solo que no hay nadie que te los muestre. Y esa es mi labor, mostrar lo que avanzaste, aunque sea mínimo, que pasa desapercibido a nuestros ojos súper exigentes.

Plasticidad cerebral permite cambiar hábitos y alcanzar bienestar

¿Cómo vencer la falta de tiempo para ponernos en acción y cambiar para mejor?

Creo que es esa la única instancia donde soy radical. Hay que dejar ciertas cosas para el cambio, por ejemplo, yo no veo televisión porque ese momento lo ocupo en otra cosa como meditación, cocinar, etc. Hay que levantarse más temprano y acostarse más temprano.

Hoy en día la televisión dirige nuestros tiempos y lo encuentro peligroso, además de irracional. A mi consulta llegaban personas que me decían: “no dormí porque la serie o el reality terminó tarde”. Yo les respondía: “¿es ese programa más importante que tu vida?”.

Hay que despertar y tomar decisiones y eso en consulta es más fácil, porque no estás solo o sola.

¿Se puede superar el negativismo?

El positivismo es un hábito que también se entrena, con paciencia, con compasión por uno mismo, con conciencia. Un buen ejercicio es vivir desde el agradecimiento, leer historias inspiradoras, recordar nuestros logros; siempre hay uno y es bueno volver a vivirlos. Meditar también sirve.

El negativismo está basado en el miedo, en la envidia y el mundo como está lo potencia aún más. Yo recomiendo ayuda profesional para esto, y luego que esa persona ayude a los de su entorno. Solo una persona puede ser agente de cambio.

 

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