Nanotecnología chilena de exportación

Nanotecnología chilena de exportación

Por Rodrigo Miranda.- Michio Kaku, el científico autor de los libros “La física de lo imposible” y “El mundo de la mente”, ha planteado que la humanidad se encamina a una cuarta revolución tecnológica, basada en la biotecnología y la nanotecnología, las que dentro de cinco años modificarán la forma de interactuar de las personas. Y Chile no se encuentra ajeno a la investigación y desarrollo de productos y soluciones en este campo.

A fines del año 2010 comenzó a operar Nanotec Chile, en cuya puesta en marcha participaron los ingenieros comerciales Patricio Jarpa y Raúl Noguera. A la fecha, esta es la primera compañía local dedicada a la investigación, producción y comercialización de nanotecnología aplicada tanto a procesos como productos, con la idea de entregar valor agregado y mejorar la calidad de vida de las personas.

Algunos de los productos que han desarrollado incluyen Smartcards (tarjetas de crédito con nanopartículas de cobre), adhesivos antibacterianos llamados “Copper Zone”, hilos antibacterianos, cremas, enjuagues bucales, cremas y gel higenizante de cobre, supercatalizadores, entre otros.

Actualmente, Patricio Jarpa es gerente general de la empresa y en entrevista con sustempo.com se refiere a la génesis, desarrollo y favorables perspectivas para este innovador negocio, así como a las aplicaciones de las nanopartículas de cobre y especialmente a sus beneficios, por ejemplo, en ámbitos como la salud, la energía y el desarrollo de nuevos materiales. Asimismo, aborda en extenso las potencialidades de esta disciplina.

¿Cómo llegó a interesarse por este mundo?

Todo comenzó después de ver lo que hace la nanotecnología en un laboratorio de Estados Unidos, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. En ese momento me interesó bastante el área y cuando estaba en Chile quise implementarla, aprovechando las nanopartículas metálicas.

¿Qué hace Nanotec Chile?

Nosotros desarrollamos aplicaciones con nanotecnología que puedan ser útiles para las empresas, tanto para sus procesos como para sus productos. Estas aplicaciones son desarrolladas por nuestra propia producción de nanopartículas metálicas. Actualmente somos los únicos que las fabricamos, algo que hacemos desde hace ya dos años.

¿Qué características tienen?

Fabricamos nanopartículas metálicas puras de hasta 2 nanómetros (nm). Las de cobre, por ejemplo, tienen un potencial enorme, tanto por sus propiedades biocidas aplicables a cualquier material, y sus propiedades conductivas o superconductivas a nivel de nano. Trabajamos con centros especializados en Estados Unidos y esperamos que estas tecnologías se masifiquen lo antes posible.

¿Qué ventajas tienen estas nanopartículas de cobre?

La aplicación de nanopartículas de cobre permite sumar a los beneficios biocidas de este mineral (antibacterial, fungicida y antiviral), reconocidos por la FDA y la EPA de los Estados Unidos, sus propiedades reactivas y catalizadoras. Con ellas, se disminuye al máximo las posibilidades de contagio de enfermedades por contacto con diferentes artículos que las personas utilizan día a día en sus hogares, lugares de trabajo o sistemas de transporte, y se logra desarrollar materiales poliméricos con propiedades biocidas, los que se incorporan en los procesos productivos o en artículos finales.

¿Cuánto capital necesitaron para iniciar el proyecto? ¿Quién los financió?

Nos autofinanciamos, pero tuvimos la suerte que medianamente logramos financiamiento de parte de clientes que se involucraron en los proyectos.

¿A qué mercados se dirigen?

Actualmente estamos enfocados en la industria del retail, alimentos, salud y construcción.

¿Qué planes tienen para este año?

Para este 2015 esperamos posicionarnos fuertemente fuera de Chile, especialmente en Perú, Colombia, Estados Unidos y Europa.

¿Cuánto esperan crecer?

La nanotecnología es tan explosiva que por lo menos queremos crecer en un 50%, incluso esperamos poder crecer en un 100%. Esto se lograría posicionando nuestros productos en mercados mucho más grandes que Chile, país que ha sido un piloto para nosotros. Y también podríamos alcanzar este objetivo porque algunas aplicaciones con nanotecnología se han masificado un poco más. En nuestro primer año de operación lanzamos productos al mercado local equivalentes a US$ 1,9 millón. Este año pretendemos cuadruplicar ese resultado y estamos en miras de masificar tecnología en el extranjero para llegar a los US$ 100 millones.

¿Qué otras aplicaciones están desarrollando?

Otra área interesante es la industria de la salud. Aquí estamos desarrollando tanto futuros fármacos como artículos y equipamiento médico de diario. Estos últimos, al ser biocidas, van a mejorar las zonas de contacto de pacientes y personal médico, donde se producen cruces infecciosos y enfermedades intrahospitalarias.

 

Nanotecnología

Si tuviéramos que definir la nanotecnología, debemos decir que se trata del “estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nano escala”, vale decir, a un nivel atómico de entre 1 a 100 nanómetros (unidad de medida que equivale a una mil millonésima parte de un metro). Esta ciencia tiene aplicaciones en física, química, medicina, ingeniería y mecánica.

¿Cuáles son las últimas tendencias en nanotecnología?

En energía y medio ambiente veremos algunas aplicaciones derivadas de nanomateriales nuevos, más inteligentes y capaces de generar ahorro de agua e, incluso, minimizar los efectos del CO2. En los últimos meses hemos estado en el desarrollo de materiales capaces de filtrar gases y líquidos hasta completar un 99,9% de purificación. Estos materiales pueden ser muy útiles para fábricas que emiten CO2, que generan desechos químicos y también para el tratamiento de aguas. Dependiendo de las aplicaciones e industrias su formato es diseñado a la medida.

¿Cuál es el aporte de la nanotecnología en Chile y en el mundo?

Chile puede enseñar al mundo nanosoluciones en base a sus riquezas naturales. Tenemos una flora y fauna muy diversa. ¿Qué pasaría si la investigáramos a nano escala? En un congreso desarrollado en Puerto Varas me gustó mucho una exposición sobre la búsqueda de bacterias fluorescentes que puedan interactuar con la escala nano. Es aquí donde nuestro país y su territorio tendrán enormes ventajas comparativas y que podrán ser también ventajas competitivas. Estas aventuras nano están en manos de nuestros científicos. Debemos apoyarlos más.

¿Cómo está Chile a nivel latinoamericano en trabajos de área?

En lo específico de la nanotecnología no hay muchos antecedentes OCDE que analizar. Pero sí hay ventaja en desarrollo tanto en Argentina, Brasil y México. No digo que en estos países tengan mejores ideas o sean mejores profesionales, pero sí tienen una ventaja real dado que hay más centros investigando en nanotecnología y nos llevan más tiempo de desarrollo.

¿Qué sector o industria tienen un mayor desarrollo en aplicaciones en nanotecnología en Chile?

Las apuestas de toda la comunidad científica están dirigidas a la salud, la energía y al desarrollo de nuevos materiales. En Chile se están realizando desarrollos en el sector salud, en energía y algo en minería. También en materiales de construcción y alimentos. Entre ellos, se cuentan nuevos materiales que aprovechan las propiedades biocidas del cobre, como vemos en la empresa CSJ, que acaba de desarrollar un gelcoat, una cubierta de fibra de vidrio, para mejorar la asepsia de las ambulancias que ellos producen. También hay procesos que son más lentos de testear, como las aplicaciones en medicina, pero constituyen una tendencia muy relevante, que puede convertirse en una verdadera revolución para el ser humano.

¿Cuál debería ser el perfil del profesional que se especializa en este ámbito?

En general hay muchos físicos y químicos, pero eso sólo como base. Luego hay diferentes especialidades que van desde oncólogos hasta ingenieros en minas o ingenieros en alimentos. Eso es lo interesante de la nanotecnología, que es para todas las industrias.

¿Qué proyecciones laborales tiene en Chile?

Lentas, pero seguras. Esto se determinará a través de dos acciones diferentes. Primero, la promoción de empleo para personas con capacitación en nanotecnología. Ya sea doctores, magísteres o quienes tengan años de experiencia afuera en este rubro. Pero primero hay que formar a estos profesionales, un proceso que es lento como todo incentivo en formación o educación. Lo segundo tiene que ver con el crecimiento dentro de la misma empresa, en la medida que se abra un área en desarrollo de nanotecnología o nuevos productos nano, lo que requerirá contratar más personal idóneo para su gestión.

¿Cuáles son las investigaciones que más le han llamado la atención en este campo?

Lo que más me ha asombrado son los investigadores dedicados a desarrollar soluciones novedosas en la detección temprana y tratamiento del cáncer, en la Universidad de Texas. Cuando se detecta, la enfermedad ha estado ahí por 10 ó 15 años. Antes no existía la capacidad de encontrarla y, tal vez, tampoco existían razones para buscarla y diagnosticarla, porque no se habían presentado síntomas. Estos investigadores han desarrollado un filtro de silicio nanométrico de 7 nanómetros capaz de filtrar biomarcadores o moléculas biológicas que son las que identifican el cáncer. La ventaja es que se podrá hacer un simple examen de sangre para detectar la enfermedad de manera temprana.
Y respecto del tratamiento en sí, hoy ocurre que las terapias no necesariamente discriminan entre células buenas y células malas. Es decir, un tratamiento puede ser dañino para las células buenas, lo que obviamente es necesario para destruir el cáncer. La nanotecnología aportará un tratamiento dirigido y poco invasivo, capaz de ir sólo a la destrucción del cáncer sin dañar células buenas. Esto se logra, por ejemplo, con nanopartículas metálicas de oro o cobre. También se están usando discos porosos de silicio con moléculas dirigidas a la zona del tumor. Desde afuera se aplica calor para calentar las nanopartículas, destruyendo sólo la zona con células malas.
Estas tecnologías estarán luego a disposición de la medicina. Será, sin duda, un tremendo avance y, como toda nueva tecnología, veremos si su costo será muy alto o no. El dilema económico debe considerar cuánto ahorraremos en tratamientos si se puede detectar la enfermedad antes de que comiencen los síntomas. Los factores que finalmente fijarán los precios serán el impacto de la enfermedad en una familia y su tasa de mortalidad.

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