¡Cuidado con esos lunares peligrosos!

¡Cuidado con esos lunares peligrosos!

Todos tenemos lunares, esas manchas oscuras de las que nos hacemos más conscientes cuando comienza el periodo estival y, con ella, las exposiciones al sol que en ocasiones terminan en quemaduras. El intenso color rojo que nuestra piel toma y los dolores que trae no son las únicas consecuencias, sino que al ser los lunares particularmente sensibles a estas sobreexposiciones solares, estas quemaduras pueden constituir un riesgo para desarrollar melanomas o cáncer a la piel.

Los lunares, que tienen alta concentración de pigmentos o melanina, son más comunes entre quienes tienen la piel clara, aunque también los presentan las personas de piel más oscura. Tal como explica el dermatólogo de Clínica Dávila, Andrés Figueroa, debemos poner especial cuidado en estas manchas y advierte que “hay ciertos signos que deben llamar nuestra atención y hacer que consultemos a un especialista, como cuando un lunar cambia su comportamiento, cambia de color, crece rápido, tiene bordes irregulares o tiene más de 6mm”.

Quemaduras

No existe claridad sobre qué hace que un lunar se convierta en tumor maligno, pero se ha observado que las “quemaduras intermitentes”, esas características de verano, cuando queda roja en la playa, más que la exposición prolongada y gradual, es uno de los factores de riesgo para que los lunares se conviertan en tumor. Asimismo, son factores de riesgo el que existan antecedentes familiares de melanoma o cáncer a la piel, o cuando se trata de pieles claras, de personas con ojos claros o se presenten más de 50 lunares en el cuerpo. Aquellas con pieles más oscuras tienen menos problemas, pero eso no significa que estén libres o deban dejar de tomar precauciones.

Si bien hay quienes se preocupan de los lunares por razones estéticas, estos deben tomarse seriamente, por cuanto el cáncer de piel es altamente agresivo y puede hacer tempranamente metástasis, es decir, ramificarse a otros órganos, lo que hace que su manejo sea más complicado. Por lo tanto, tal como afirma el dermatólogo de Clínica Dávila, “mientras más temprano ocurra la detección y diagnóstico, mejor sobrevida, pronóstico y tratamiento tiene este cáncer”.

Respecto del tratamiento, tras la evaluación por parte del dermatólogo, este determinará la pertinencia de sacarlo o no. La biopsia establecerá si es benigno o maligno, a lo que seguirá un protocolo que depende de varios factores que conduzcan, principalmente, a detectar si existe metástasis.

El ABC de los lunares

Respecto de la prevención, el doctor Figueroa explica que “idealmente, debiera comenzar con un autoexamen, en que la persona revise los lunares bajo el criterio que conocemos como ‘ABCDE’, esto es:

A: de asimétrico, cuando presenta una forma irregular;

B: de borde, cuando no es posible determinar bien los límites del lunar, cuando es difuso;

C: de color, cuando presenta más de dos colores o es de un negro muy intenso;

D: de diámetro, cuando este es de más de 6 mm;

E: de evolución, cuando el lunar presenta cambios en su forma, color, crezca muy rápido, pique o sangre”.

Finalmente, el especialista recomienda realizarse una revisión anual de los lunares con un dermatólogo, medida especialmente importante para aquellas personas que tienen la piel clara, y en caso de determinarse una sospecha de que un lunar pueda convertirse en maligno, esta observación debe hacerse cada seis meses.

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