Crece autogeneración con energías renovables

Por Felipe Ainzúa L.- A diez meses de la promulgación en Chile de la Ley para la Generación Distribuida, que permite la autogeneración eléctrica con tecnologías renovables no convencionales o de cogeneración eficiente, se han desarrollado diversos proyectos en los sectores educacional, público, comercial, agrícola y productivo en general, al igual que en el sector residencial.

“Ello demuestra que las oportunidades que abrió la ley son transversales a todos los clientes de las empresas distribuidoras que tengan condiciones para instalar estos sistemas”, sostiene Christian Santana, jefe de la División de Energías Renovables del Ministerio de Energía.

Y el futuro se ve auspicioso. Santana pronostica que será cada vez más frecuente que las empresas inmobiliarias consideren este tipo de proyectos en sus nuevos complejos habitacionales, dado los beneficios técnicos y económicos de su inclusión desde el diseño de la vivienda hasta su eventual financiamiento como parte de los créditos hipotecarios. De hecho, “ya estamos trabajando con la Cámara Chilena de la Construcción en la difusión de esta alternativa entre las empresas constructoras”, afirma.

El Ministerio de Vivienda y Urbanismo, con el apoyo del Ministerio de Energía, subsidiará la instalación de sistemas fotovoltaicos en las viviendas a reconstruir como parte del proceso de reconstrucción del aluvión que afectó la Región de Atacama, en aquellas viviendas que tengan factibilidad técnica.

En tanto, el Ministerio de Energía desarrolla el Programa Techos Solares Públicos (PTSP), iniciativa inserta en la Agenda de Energía que consiste en instalar sistemas fotovoltaicos en los techos de los edificios públicos, a fin de contribuir a la maduración del naciente mercado fotovoltaico para autoconsumo.

El PTSP tiene una duración de 4 años. Para 2015 dispone de un presupuesto en torno a los US$ 2 millones. “A la fecha, ya hemos licitado 5 edificios, 3 de ellos en Calama y 2 en Santiago. Y estamos en proceso de licitación para una cartera de proyectos en Copiapó y Parral”, afirma Santana.

Agrega que los costos de inversión para este tipo de sistemas ya son atractivos para aplicaciones en zonas de buena o mediana radiación solar, sobre todo para proyectos comerciales, industriales o de servicios donde es posible instalar proyectos de mediano tamaño que aprovechen economías de escala.

“El precio que se está alcanzando en las licitaciones para suministro de sistemas fotovoltaicos en el contexto del PTSP se encuentra en torno a los 2 US$/Watt instalado, IVA incluido, para sistemas de algunas decenas de kW. Esta cifra, por un lado, permite concluir que los sistemas fotovoltaicos son económicamente rentables en varios lugares de la zona centro-norte del país sin la necesidad de subsidios, y por el otro, anticipa una inversión creciente motivada por los beneficios económicos que reportan este tipo de sistemas”, dice el funcionario público.

¿Cómo opera la Ley 20.571?

La Ley para la Generación Distribuida (Ley 20.571, 22/10/2014) otorga a los clientes regulados de las empresas distribuidoras de energía eléctrica el derecho a generar su propia energía eléctrica, mediante medios renovables no convencionales o de cogeneración eficiente de hasta 100 kW, autoconsumirla, inyectar a la red de distribución los excedentes que no sean consumidos en sus instalaciones y a que esos excedentes sean valorados y descontados de sus cuentas de energía eléctrica. También se le conoce como Ley de Facturación Neta, Ley de Net-Billing o Ley Net-Metering.

Actualmente, todos los proyectos que están operando en Chile en el contexto de esta ley y prácticamente todos los que están en proceso de conexión son del tipo solar fotovoltaico. Sin embargo, se observa un aumento importante en el interés por utilizar sistemas hidráulicos, eólicos y de cogeneración de energía eléctrica.

Los clientes interesados en ejecutar sus iniciativas deben cumplir el procedimiento de conexión, el cual se inicia con el envío de una solicitud de conexión a la red a la empresa distribuidora y termina con la ejecución del protocolo de conexión de equipamiento de generación. Al igual que en toda iniciativa eléctrica, se requiere la asistencia de un instalador eléctrico autorizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), clase A o B.

En caso de conflicto con empresa distribuidora, se debe recurrira la SEC, en conformidad con lo establecido en el Decreto 71.

Producción y costos

La producción de un sistema de 1 kW, dependiendo de factores como la zona climática donde se instale y la orientación e inclinación de los módulos, puede llegar hasta los 2500 kWh/año en la zona norte o estar por debajo de los 1000 kWh/año en la zona austral.

Debido a que estas tecnologías son incipientes en Chile, existe todavía una alta variabilidad en los precios. Por ejemplo, se estima que el precio de un sistema de 1 kW se encuentra entre $ 1,2 y $ 3 millones. Un sistema de este tamaño cuenta con alrededor de 5 módulos fotovoltaicos dispuestos en un área de entre 5 y 10 metros cuadrados. Pero este tipo de sistemas cuenta con importantes economías de escala. En consecuencia, sistemas de mayor tamaño tienen costos, expresados en pesos por kW instalado, inferiores a los señalados anteriormente.

Un sistema fotovoltaico de 1 kW podría reportar un beneficio económico de entre $ 80.000 y $ 150.000 al año aproximadamente. Esto depende de varios factores: la producción, el nivel tarifario de la zona en la que éste se encuentra conectado y el tipo de tarifa a la que está afecto el inmueble asociado a la instalación.

 

 

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